Alma humana
En el congreso anual de la Sección Médica del 12 al 15 de septiembre en el Goetheanum, 700 personas se ocuparon de las resonancias anímico-físicas.
En la conferencia anual ‹Alma humana. Movimiento y Emoción – Resonancia viva›, el tema central de las ocho conferencias y 45 grupos de trabajo fue el principio de que las fuerzas vitales positivas - ideales espirituales, amor y confianza - tienen un efecto saludable en el cuerpo y la mente. El taller ‹Medicina pastoral. Un impulso para el futuro› dirigido por Matthias Girke y Tomáš Boněk tuvo una buena asistencia de 100 participantes. Los estudios científicos actuales sobre la Medicina Antroposófica se presentaron en un «espacio científico». Varios espectáculos de música, canto y euritmia dieron una expresión artística a los temas tratados.
Thomas Fuchs, como titular de la Cátedra Karl-Jaspers para la Investigación de los Fundamentos Filosóficos de la Psiquiatría y Psicoterapia, de la Universidad de Heidelberg, combinó aspectos médicos y filosóficos en su presentación ‹El Principio de Resonancia: Afectividad, Interafectividad y Neurobiología›. Sin embargo, para la medicina ortodoxa, condicionada por la ciencia neurobiológica moderna, el método de contemplar la interacción de diferentes resonancias en cuerpo, alma y espíritu bajo principios universales, es algo obsoleto.
Fuerzas unidas que construyen puentes
Una experiencia maravillosa en tiempos de aislamiento nacional fue la presentación de la ‹European-Middle Eastern Research Collaboration› (Colaboración Investigativa entre Europa y Oriente Medio) para la oncología integrativa, bajo la dirección de Thomas Breitkreuz y Eran Ben-Arye. El grupo de trabajo sobre terapias manuales y aplicaciones externas, la superación de barreras de comunicación y fundamentos éticos, estuvo en parte abierto a todos los participantes de la conferencia.
Se hizo evidente que las fuerzas unidas son capaces de construir puentes: No es habitual que médicos, enfermeras e investigadores procedentes de Europa, Israel, Palestina, Irán, Turquía, Egipto y Jordania pisen el mismo escenario, extiendan sus manos y concentren su energía de manera productiva y amistosa para lograr ayudar a otras personas en todo el mundo. Todos nos quedamos con esta imagen como un rayo de esperanza.