La meditación de la Piedra de Fundación en tiempos de necesidad
Entre las muchas meditaciones dadas por Rudolf Steiner, la meditación de la Piedra de Fundación ocupa una posición prominente. Nos da la oportunidad de tomar conciencia de la posición y responsabilidad del ser humano en el conjunto global, y de prepararnos para las tareas del futuro.
Cuando la meditación de la Piedra Fundamental sonó por primera vez en diciembre de 1923 en la Carpintería (Schreinerei) de Dornach, al lado de las ruinas del Goetheanum destruido por el fuego, Europa estaba en el borde del abismo. Pocas semanas antes había sucedido el primer intento de golpe de Estado de Adolf Hitler. Alemania, sumida en la crisis económica, política y social después de la Primera Guerra Mundial, sufrió una grave inflación, y en varios países europeos empezaron a establecerse sistemas de dictadura. Rudolf Steiner advirtió del enorme potencial de destrucción; pero en el mismo momento refundó la Sociedad Antroposófica y la Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu, y desarrolló la meditación de la Piedra de Fundación como camino de autoeducación.
Apelación a las fuerzas anímicas
La meditación se dirige a la constitución humana, a la «idea del ser humano», al «templo del cuerpo humano», así como a las fuerzas anímico espirituales. Rudolf Steiner una vez describió al ser humano como la «religión de los dioses»; su forma y esencia, preparadas por eones por las jerarquías celestiales, son de un valor incalculable. Hoy, el ser humano está en peligro. Necesita la «fuerza sustentadora del espíritu» (Geistes-Halte-Kraft) para sostenerse a sí mismo, pero también para dejar que surja en él la verdadera imagen del otro.
Las palabras de la meditación de la Piedra de Fundación pueden encontrar un eco en el propio corazón. No ejercen ningún efecto mágico, sino que apelan a las fuerzas anímicas que quieren ser reconocidas en su «verdadera» esencia para transformarse en facultades superiores, pero también en capacidades de imponerse contra los posibles peligros y amenazas. En esta meditación, y mediante ella, se trata de reconstruir la imagen del ser humano, incluyendo su relación cósmica, es decir con las jerarquías, con la Trinidad divina.
En la meditación de la Piedra de Fundación vive en forma concentrada la «quintaesencia de la Antroposofía» (Sergej O. Prokofieff). Nos ayuda a sacar y cuidar nuestras mejores fuerzas interiores, y a alcanzar el apoyo de entidades superiores, tan importantes para la existencia continuada de la Tierra y la humanidad. El meditador se dirige a las jerarquías de la Creación, con la actitud del sirviente de la Palabra Cósmica, del Cristo, del «Señor de los poderes celestiales en la Tierra»; se dirige a las fuerzas que aportan sostén y orden, también en tiempos de gran necesidad; al principio superior que «mantiene el mundo en cohesión interior» (Goethe) - y las cuales pueden ser efectivas a través del ser humano co-responsable y co-creador.
Un paso hacia la comunidad
La meditación de la Piedra de Fundación señala el paso del «Yo» al «Nosotros», a la comunidad. La «fuerza curativa de la ciencia espiritual», como dijo Rudolf Steiner en una reflexión sobre las epidemias, requiere una «vida comunitaria» (1) - y la meditación de la Piedra de Fundación es algo como el «fundamento mántrico» de la Sociedad Antroposófica y del Edificio de Dornach, dedicado al futuro y a la Escuela Superior Libre, como lugar «curativo» para la necesitada civilización terrestre. (2) Como dijo Jörgen Smit, «La Antroposofía no es sólo un asunto personal [...], es una tarea para la Humanidad con necesidad histórica mundial.» (3)
1. Rudolf Steiner: Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores (GA 154),
2. Peter Selg: La Meditación de la Piedra de Fundación y las destrucciones del siglo XX (Die Grundstein-Meditation und die Zerstörungen des 20. Jahrhunderts), 2013.
3. Jörgen Smit: Formación interior y práctica de la vida. La Meditación de la Piedra de Fundación como Impulso para el Futuro, 1989.