El desarrollo interior como cultura
Del 27 de agosto al 3 de septiembre de 2019 tuvo lugar en Kufunda, Zimbabue, el segundo ciclo de la ‹Formación Antroposófica para toda África›, en la que participaron 120 personas.
La formación ofrece un enfoque holístico de la vida humana con el fin de lograr un equilibrio de cuerpo, alma y espíritu y conseguir la paz interior.
Inspirado en el programa IPMT de formación de médicos antropósofos en Sudáfrica, el ‹All Africa Anthroposophical Training› (Formación Antroposófica para toda África) se inició en 2018 impulsada por la demanda de médicos de varios países africanos. Los 120 participantes que vinieron en 2019 quedaron asombrados por el proceso de transformación que ha tenido lugar desde entonces.
Introducir luz, sanación y espíritu en la materia
Los participantes miraron a la naturaleza con una nueva mirada. Con asombro y dedicación, profundizaron los contenidos trabajando el libro ‹Cómo se adquiere el conocimiento de los mundos superiores›, hicieron euritmia juntos, y atendieron a las conferencias de Michaela Glöckler, cuyos conocimientos antropológico espirituales significaron una orientación valiosa para los jóvenes, animándoles a elevar el pensamiento y la percepción sensorial hacia una conciencia más alta. Otros atendieron el acto de consagración, con la actitud de querer traer diariamente luz, sanación y espíritu a la Tierra, mientras que la generación más joven disfrutó de los talleres de danza sagrada impartidos por Marianne Knuth.
Estoy muy agradecida a todos los que vinieron por compartir sus conocimientos en las áreas de agricultura biodinámica, medicina antroposófica, educación Waldorf, trastorno del desarrollo infantil, vida económica africana vista desde el ángulo de la trimembración social, enfermería antroposófica, metodología de cuentacuentos y celebración de festividades del año. Todos estos talleres fueron ricos en contenido. También quisiera dar las gracias a los participantes que aportaron la amplia sabiduría de la cultura y medicina africanas. ¡Qué fiesta tan maravillosa de encuentros de culturas, con personas en busca de desarrollar su conciencia social!
---
La Formación Antroposófica para toda África de este año fue una vivencia reveladora para mí porque vi muy bien reflejada mi actitud espiritual interior en las conferencias de Michaela Glöckler. En los grupos de trabajo aprendimos a abrirnos al otro sin juicios precipitados. El estar abierta a observar y aprender fue mi pan de cada día.
En la naturaleza siempre hay vida, incluso en los procesos de descenso y muerte. Las plantas crecen y dan fruto, dan vida a la tierra. Los seres humanos traen vida al cosmos. Los dos son uno porque se necesitan el uno al otro.
Portador de la vida
Aprendí a prestar atención a la maduración de mi ser interior, y al hecho de que soy yo quien alimenta mi alma interior para crecer. Esto requiere mucha práctica – y para ello tengo que encontrar primero mi paz interior. La meditación ayuda a profundizar en lo conocido, y a reconocer los cambios necesarios para comprenderse a sí mismo y educar el pensamiento. Me enseñaron que soy capaz de conocerme a mí misma, y de aprender de mi ser interior. La curación como maduración y la maduración como curación. El crecimiento interior como impulso. En el flujo del crecimiento yace la belleza.
El ser humano tiene que aprender de las plantas e imitar a la naturaleza, en el sentido que las plantas sólo absorben el agua y los nutrientes que necesitan para vivir y comparten todo lo demás con las otras plantas, compartiendo belleza y vitalidad con la Madre Naturaleza. Liberan dióxido de carbono para hacer posible la vida humana. El primer brote de la planta ya nos revela la fuerza de la vida inagotable. El curso de agricultura biodinámica fue tan impresionante que la mayoría de los zimbabuenses están muy contentos de poder practicar este tipo de agricultura.