Lectores de la Primera Clase
Del 1 al 3 de noviembre, alrededor de 240 lectores de la Primera Clase se reunieron para la formación continua y para la conferencia ‹Esencia y Aparición›.
Cuando Rudolf Steiner habló el 13 de noviembre de 1908 (GA 108) sobre la formación de conceptos en la filosofía de Hegel, señaló la relación entre concepto y realidad. La actividad creadora del ser humano en el conocimiento del mundo, enfatizada en la ‹Filosofía de la Libertad›, se expresa en la sensación de la unión de la esencia y la apariencia como conquista de la realidad.
Este motivo también fue tratado en la conferencia de los lectores de la Primera Clase cuando se habló de la preparación de las lecciones, la presencia del ser humano integral en la realidad de la Escuela Superior, la situación y las tareas de la Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu, y del trabajo de profundización de la décimo sexta lección.
La experiencia central de la conferencia fue la extraordinaria diversidad de las cuestiones recogidas de todo el mundo, que principalmente giraron en torno a los temas del acceso y las formas de trabajo de la Escuela Superior. Los puntos centrales debatidos fueron: la responsabilidad hacia el interior, la apertura hacia el exterior, y la búsqueda de las formas contemporáneas y apropiadas de trabajo. Además, los participantes expresaron la necesidad de seguir trabajando en el espíritu del Congreso de Navidad de 1923/24 y en la conciencia del centenario de este Congreso al que nos aproximamos en los años que vienen.
Corriente de continua renovación
En este contexto, la atención se centró en la fundación de la Escuela Superior como impulso para implantar en la Sociedad Antroposófica una corriente continua de renovación del movimiento antroposófico a través de la energía afluyente de lo esotérico. Rudolf Steiner se había propuesto la tarea de establecer y organizar la Escuela Superior, objetivo que no pudo cumplir en su vida. Se había hecho cargo de la dirección sin nominar posibles sucesores.
Tal vez la extraordinaria apertura de la reunión puede verse como el inicio de una nueva interpretación de liderazgo y dirección, en la que se pueden involucrar miembros de iniciativa y conocimiento, formando una comunidad de responsabilidades compartidas. Sería una forma de encontrar una actitud frente a todo lo dolorosamente echado de menos.