Desarrollar impulsos culturales

Desarrollar impulsos culturales

31 octubre 2019 Matthias Girke Visto 20 veces

Estimados lectores, la preocupación por la salud de la tierra nos afecta y nos conduce a acciones y reacciones en todo el mundo. La cuestión del cambio climático es producto del pensamiento y de la acción humana. La búsqueda unilateral de intereses personales y necesidades egocéntricas debilita el clima de la Tierra.


Lo mismo se puede decir acerca del clima entre nosotros, los seres humanos: Las necesidades naturales conducen a menudo al aislamiento y a la división; en cambio, lo que conecta e integra es la orientación en lo espiritual. Por eso Rudolf Steiner describe el verdadero Yo del ser humano como «Yo reunificador».

El tema del Congreso de Navidad de 2019 en el Goetheanum retoma estos temas planteando lacuestión de cómo formamos comunidades, cómo nos mantenemos conectados, y cómo podemos generar una fraternidad sobre la que pueda crecer la Antroposofía. Son preguntas relacionadas con el «Nosotros» y que apuntan a la cuarta estrofa de la meditación de la Piedra de Fundación.

Reflexión sobre los fundamentos espirituales

La construcción de comunidades siempre tiene un origen y pasado más o menos consciente en la mente de las personas involucradas, una circunstancia que puede proporcionar fuerzas e impulsos esenciales para el trabajo. Por lo tanto tiene sentido recordar estas metas espirituales practicando la «recordación del-espíritu». Por otra parte, los contextos de trabajo y las comunidades se colocan en el presente y suponen una reflexión sobre sus fundamentos espirituales. Y finalmente una comunidad también está orientada hacia el futuro: Por lo tanto, tiene una visión de los ideales y objetivos que defiende.

Los objetivos de trabajo están siempre orientados hacia el futuro, de lo contrario ya se habrían alcanzado y pertenecerían al pasado. En los objetivos espirituales del trabajo en comunidad vive un ‹devenir› y el ruego de «que para bien resulte …». Se trata de seguir a la buena estrella de la que Rudolf Steiner habló durante el Congreso de Navidad de 1923/24. La sustancia espiritual de la comunidad apunta más allá de la naturaleza del individuo y de su ángel, conduce al trabajo espiritual conjunto de los arcángeles y a los impulsos de los espíritus del tiempo. La cuarta estrofa de la meditación de la Piedra de Fundación habla de las fuerzas del Sol que se despliegan cuando dos o tres se unen «en su nombre».

Convivir y colaborar

Les invitamos cordialmente a trabajar los enigmas de la comunidad en el Congreso de Navidad de este año. Las cuestiones de colaboración están más candentes que nunca. Tanto en el Movimiento Antroposófico como en la Sociedad Antroposófica necesitamos encontrar los caminos en los que nos auto-eduquemos para, y que nos conduzcan a, construir comunidades para desarrollar impulsos culturales de convivencia y colaboración, y para la sanación de la Tierra. Estaremos encantados de llevar a cabo un trabajo navideño junto con ustedes.


Construcción de comunidades

En el lenguaje tenemos [...] la forma de comunidad que la naturaleza revela a los ojos de nuestra alma. [...] Todo aquel que una vez [...] se haya reunido en su vida adulta con otras personas a las que ya conocía de niño, experimentará algo que va más allá del habla y del lenguaje [...]. ¿Qué siente el que experimenta el culto junto con los demás? Experimenta recuerdos comunes de la existencia prenatal. La comunidad que comparte el mismo culto [exterior] trata de hacer descender a los ángeles del cielo al espacio del culto para que puedan estar entre los seres humanos. La comunidad antroposófica trata de elevar las almas humanas al mundo suprasensorial para que puedan estar entre los ángeles. El trabajo de un grupo antroposófico no consiste meramente en que algunas personas hablen de ideas antroposóficas, sino en que se sientan tan unidas como seres humanos que un alma humana despierte en la otra alma humana, y en que los seres humanos se eleven al mundo espiritual para que se encuentren realmente entre seres espirituales [...] Y esto será lo que dé fuerza y firmeza [...]

Rudolf Steiner, Formación de comunidades antroposóficas, conferencias del 17 de febrero al 3 de marzo de 1923, GA 257.