Fuerzas curativas en lo individual y social
Rudolf Steiner formuló en los estatutos las tareas centrales de la Sociedad Antroposófica, escribió cartas orientativas a los miembros para la interacción social entre ellos y cara al público general, y publicó los ‹Pensamientos guía›, que son fuentes de inspiración para lo que conecta a los miembros en todo el mundo.
Durante la semana de formación continuada ‹All African Anthroposophic Training› (Formación Antroposófica en África) en Nairobi (Kenia) en el verano de 2018, tuvimos un encuentro con el padre franciscano Herrmann, coordinador el Movimiento Franciscano en África. El celebró una misa católica con los presentes y predicó sobre un tema que fue muy importante para él. Comentó: Antes, en el ámbito de las confesiones cristianas y órdenes religiosas, solíamos mirar lo que nos separaba; sin embargo el Movimiento Franciscano se ha comprometido a hacernos mirar cada vez más a lo que nos une.
Me pregunté qué era lo que nos une en la Sociedad y el movimiento antroposófico en todo el mundo –a pesar de todas las tendencias de polarización, disputas, desacuerdos– y que nos mantiene unidos hasta hoy. ¿Cuáles son las fuerzas de curación y construcción tan fuertes que han hecho que la Sociedad no se haya desintegrado por ninguno de los desacuerdos anteriores.
Hoy en día este fenómeno se llama resiliencia, recursos salutogénicos, fuerzas de resistencia y fuentes de salud –fuerzas que deben estar disponibles para que una persona, una institución o una sociedad no sea presa de la destrucción desde dentro o desde fuera. ¿Cómo son estas fuentes de salud en nuestro movimiento antroposófico y particularmente en la Sociedad Antroposófica? ¿Cómo es posible que estas dos fuentes sean inagotables?
Reflexionando sobre esto, me vino la imagen de tres faros que sin cesar envían su luz y que, a través de todas las fronteras nacionales y fenómenos de disenso, nos orientan en cuanto a lo que es importante para resolver los problemas y para que no perdamos el acceso a las fuerzas curativas individuales y sociales.
Una verdadera Sociedad mundial
Uno de los faros son los estatutos del Congreso de Navidad 1923/24, que Rudolf Steiner consultó tan cuidadosamente con los miembros presentes. Ellos contienen el fundamento espiritual de «una verdadera Sociedad mundial» (GA 260), que se toma como objetivo los dos tareas siguientes:
- Contribuir a una comunidad de personas que busca un verdadero conocimiento del mundo espiritual,
- cooperar con una Junta Directiva, de la que se espera que comunique a los miembros «lo que considera tarea de la Sociedad».
Para ello, la fuente meditativa de inspiración y guía es la meditación de la Piedra de Fundación, comentada en detalle por Rudolf Steiner, paralelamente a las consideraciones sobre los Estatutos. Esta base de trabajo es un elemento común y unificador y deja claro las tareas que tenemos que afrontar en las diferentes áreas de la vida; a saber, establecer realidades internas y externas con las que podamos percibir el actuar del Cristo en lo etéreo.
Identidad yoica
El segundo faro nos orienta sobre los factores de éxito y los escollos que condicionan el logro o el fracaso, el prosperar o decaer de la vida en las ramas y grupos de la Sociedad Antroposófica. Las ‹Cartas a los miembros› (GA 260a), escritas por Rudolf Steiner después del Congreso de Navidad, reflejan del trabajo internacional del 20 de enero al 10 de agosto de 1924 y culminan con la descripción de la Antroposofía misma como actitud espiritual y clara identidad yoica, de la que se da testimonio al defenderla con autenticidad --según las posibilidades individuales-- y al distanciarse claramente de cualquier tipo de juicio grupal.
Servir conscientemente al espíritu de tiempo de Micael
El tercer faro tiene alcance para toda la humanidad. Es, por así decirlo, el testamento espiritual de Rudolf Steiner para los miembros, el movimiento antroposófico y la Sociedad, pero también para la humanidad en su conjunto. Se trata de los ‹Pensamientos Guía› (GA 26) que Rudolf Steiner escribió a lo largo de su último año de vida; los dos últimos se publicaron después de su muerte.
El gesto asociado con los Pensamientos guía nos enseña que Steiner quería continuar su docencia para la Sociedad Antroposófica General fundada por él, más allá de su muerte el 30 de marzo de 1925. Insertas en los Pensamientos guía se encuentran las Cartas Micaélicas en las que se describe el desarrollo cósmico y terrenal de la humanidad en el sentido que el movimiento antroposófico pueda servir conscientemente al espíritu de la época.
En la colaboración con el Movimiento Médico Antroposófico de 1988 a 2016, experimenté hasta qué punto estos tres faros fueron una fuente de inspiración y de acción para el próspero trabajo diario.
Más tarde, el Padre Hermann me invitó a su seminario sacerdotal, en el que estudiantes de toda África buscan su camino en la Orden Franciscana. En las conversaciones con él, me quedó claro que esto también significa una experiencia de faros: el conectarse en el corazón con el Cristo vivo, practicar una vida comunitaria irradiante y ayudar donde se pueda para servir a la vida.
Sociedad Mundial
«Y la forma habitual de firmar las hojas de afiliación [a la Sociedad Teosófica] dando la sensación de firmar un credo dogmático, es algo que en nuestro tiempo ya no encaja con la disposición anímica de las personas. El alma humana de hoy es ajena a todo dogmatismo, y en el fondo es ajena a todo tipo de organización sectaria. Y no se puede negar que es difícil despojar la naturaleza sectaria en la Sociedad Antroposófica. Pero hay que eliminarla. Y es importante que en el futuro no quede ni una pelusa de ella en la nueva Sociedad Antroposófica que vamos a fundar. Tiene que ser una verdadera Sociedad mundial. El que se une a ella tiene que tener la sensación: sí, ahí es donde encuentro lo que me mueve e impulsa. En ella, la persona mayor debe tener la sensación: allí encuentro algo que he buscado toda mi vida junto con otras personas. En ella, el adolescente asimismo debe tener la sensación: allí encuentro algo, que corresponde a mi juventud.»
Rudolf Steiner, GA 260, 24 de diciembre de 1923
Libro de Michaela Glöckler, Rolf Heine (Editor): ‹Cuestiones de liderazgo y formas de trabajo en el Movimiento Médico Antroposófico›, Verlag am Goetheanum (en alemán e inglés)