En el umbral
Los días 28 y 29 de septiembre se celebró en la región de Hautes-Alpes el encuentro anual de los miembros de la Sociedad Antroposófica del sudeste de Francia.
Desde hace once años, los miembros de la Sociedad Antroposófica van reuniéndose el día de Micael en el sudeste de Francia, en diferentes lugares. Es una manera de conocer mejor la región desde el punto de vista cultural, histórico y geográfico. Normalmente las reuniones, de uno o dos días de duración, cuentan con la asistencia de unas 80 personas --miembros, simpatizantes e invitados. Esta vez el encuentro tuvo lugar en un centro social al norte de Gap, situado en la región de los Altos Alpes. Personas de todas las generaciones trataron juntos el tema de la «aproximación al umbral».
Se ofreció una introducción a la historia local y se presentaron canciones y poemas en lengua provenzal, haciendo que las fuerzas vitales características del lugar pudieran experimentarse de una manera particularmente sutil.
Valor e interiorización
En los últimos años, el grupo preparatorio de siete miembros ha tomado una dirección un tanto arriesgada con la decisión de reducir al mínimo las contribuciones formales y alentar a todos a hacer contribuciones individuales. Este año, los comentarios y declaraciones fueron especialmente espontáneos. En un clima de veracidad, con la actitud de modestia de todos los que se expresaron, y con la escucha atenta de los demás, se hizo posible experimentar la atmósfera del umbral - una experiencia inmediata que resulta más importante que hablar «sobre» el tema.
También hubo una sesión plenaria sobre la Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu, que facilitó un espacio para formular preguntas. El intercambio abierto ayudó a aclarar el aire de misterio en torno a la Primera Clase, y a superar ciertos prejuicios. Muchos de los participantes que no se sentían afines a la Escuela Superior pudieron reconocer que la Escuela Superior es un lugar en el que se cuidan las cuestiones que esencialmente son las que les atañen a ellos.
A estas experiencias poderosas se unió la sensación de belleza que se produjo en todos gracias a la suave atmósfera de principio de otoño que se respiraba en la naturaleza. En esta ambiente pudimos percibir una invitación a la valentía y a la interiorización de la luz, virtudes que llevan la imagen de Micael.