Asamblea General 2021

Asamblea General 2021

28 abril 2021 Andreas Heertsch Visto 19 veces

Andreas Heertsch fue invitado a ejercer como «abogado de los miembros» para supervisar el correcto procedimiento de la primera Asamblea General digital de la Sociedad Antroposófica General.


En 1982, en mi primera conferencia en el Goetheanum, dada en la Sala de la Piedra de Fundación, presenté el funcionamiento de un ordenador personal (CBM80), que hoy sería muy inferior a cualquier calculadora de bolsillo. Después, algunos denunciaron que semejante acción significaba profanar la Sala de la Piedra de Fundación; y más tarde, los actores se negaron a ensayar en esta sala porque en la zona de bastidores había instalada una máquina contable para gestionar las reservas de entradas.

Unas décadas más tarde, se introdujo un programa de gestión de direcciones en el Goetheanum. La reacción fue muy diferente, ya que muchos se sentían menospreciados porque no podían seguir trabajando sin ordenador personal.

Necesidad de hacerse notar

Después de transcurrir otras décadas más, Justus Wittich me preguntó si me gustaría actuar como «abogado de los miembros» en la Asamblea General de 2021, con la tarea de observar las votaciones en línea.

Cuando hoy entré en la sala de la Carpintería (Schreinerei), me encontré con un estudio de vídeo perfectamente equipado y me di cuenta de que también tendría que ser abogado de otro grupo: de los seres que se ocuparían de que la Asamblea General funcionase «de forma 100% electrónica», como lo formuló Ueli Hurter, y de que no acabase en un desastre técnico.

Me hubiera gustado comentar detalladamente la función de abogado en la Asamblea General, pero habría sido una falta de tacto por mi parte, ya que todos dirigieron la atención a los resultados de la votación y no a mis anotaciones sobre el mundo infrasensible. De todos modos, los seres elementales ya lo saben perfectamente: «Sine me nihil» (Sin mí no va nada).

Así que voy a hablar ahora un poco de mi vida profesional, que siempre ha tenido que ver con las máquinas, la electrónica y los ordenadores, y del hecho de que he podido observar que estos seres tienen una necesidad tremenda de hacerse notar por nosotros, los humanos, normalmente a través de inconveniencias, ya sean bromas, aparatos que dejan de funcionar, menudencias necesarias para el trabajo que desaparecen de un momento a otro, es decir, todo tipo de «molestias», que incluso pueden costar caro.

¿Referencia humana o diabólica?

Hay una cosa que pude comentar en detalle y que sólo ahora me está quedando clara: No son simplemente coquetos (en el sentido de querer hacerse notar todo el rato). Son productos de inventos humanos (máquinas, electrónica, ordenadores) y como tales, para asegurar su propio desarrollo favorable, dependen de estar presentes en nuestra conciencia —al menos temporalmente. De lo contrario, sin la posibilidad de ponerse «pesados», se ven obligados a hacer del mundo tecnológico una «cosa del diablo», como dicen algunos.

El hecho de que esta Asamblea General «cien por cien electrónica» esté transcurriendo con normalidad en lo que a la tecnología se refiere, (ya que nunca antes nos habíamos rendido tanto a la tecnología como en esta Asamblea General) puede recordarnos que estos seres quieren servirnos, y que solo pueden hacerlo si también son apreciados por nuestra parte. En caso de que los repelamos, el trabajo que hacen por nosotros empezaría a tener rasgos espantosos.


Autoreseña de la ponencia en la Asamblea General del 27 de marzo de 2021.