Ueli Hurter, ratificado como nuevo miembro de la Junta Directiva
La Asamblea General confirmó el 31 de octubre a Ueli Hurter como nuevo miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Antroposófica General. Paralelamente, Hurter seguirá en su cargo de codirector de la Sección de Agricultura. En su discurso dirigido a la Asamblea General dio a conocer algunos puntos centrales de su biografía personal y profesional.
Cuando uno recibe la propuesta de trabajar en la Junta Directiva del Goetheanum, y cuando compara esta tarea con las exigencias que Rudolf Steiner pone en ella, entonces la respuesta tiene que ser negativa, considerando que nada en la propia biografía corresponde a tal responsabilidad. Por otro lado, mirando cómo trabajan los demás, mi respuesta ha sido: «Sí, yo puedo intentarlo también».
Agricultor suizo
Los suizos son tercos, y yo también lo soy. Los suizos vivimos rodeados de montañas, y cada uno tenemos nuestros propios caminos por los que subimos de vez en cuando a una de ellas. Mi montaña de toda la vida es el Piz Lunghin con una triple divisoria de aguas: las tres fuentes desembocan en el Po, que va al Mediterráneo, en el Rin, que fluye al Mar del Norte y en el Danubio, que termina en el Mar Negro. Saliendo de la estrechez del valle y de la estrechez de miras, se produce una sensación de gran amplitud. Cuando los suizos tenemos que formar una junta, lo hacemos por concordancia. Esto significa que todas las fuerzas sociales relevantes están representadas en la junta. Y significa también que no hay oposición a la junta, porque cuenta cada voto y voz.
Normalmente uno se hace agricultor por razones de tradición y familia. En mi caso no fue así. Mi padre era arquitecto, mi madre nutricionista. No tenía una conexión muy estrecha con el mundo animal y vegetal, pero sí con el paisaje. La razón por la que, después del bachillerato, elegí la granja en vez de los estudios universitarios fue porque buscaba la máxima independencia. La agricultura significa producción primaria, uno no depende de proveedores, sino que trabaja en contacto directo con las fuerzas creadoras de la naturaleza.
Hoy, el trabajo práctico volitivo todavía me parece el camino más directo a la realidad, aunque el pensamiento sea otro camino válido para ello. ¿Pero por qué precisamente la agricultura biodinámica? Simplemente no hay otro tipo de agricultura comprometida con lo espiritual. Entonces yo desconocía esta espiritualidad, pero mi búsqueda me había llevado a aceptarla como una dimensión real. En los puntos de mi biografía en los que se toman decisiones, algo estuvo presente en mí que con el tiempo se reveló como la Antroposofía. Mi esposa Katrin Hofmann y yo hemos seguido este camino paso a paso.
He pasado mucho tiempo conduciendo un tractor, he pasado muchos días al aire libre. Entonces puede parecer raro que una persona que conducía un tractor, que ordeñaba las vacas, que sembraba, ahora esté en la Junta Directiva. Bueno, no es que me dé de baja de la Escuela Superior cuando subo al tractor. O tomemos el ejemplo de una vaca, un animal que pesa unos 800 kilos – una imagen de peso y gravedad. Pero en su metabolismo, la vaca es muy ligera, lleva en sí fuerzas ascendentes celestiales, y por ello apenas logra agarrarse a la tierra con sus pezuñas. La vaca física y la vaca espiritual son una única realidad.
Mi granja está ubicada en L'Aubier, cerca de Neuchâtel (CH). En este momento se está haciendo la siembra de la semilla de invierno. Entregaré la gestión de la Ferme Fromagerie a manos de la generación joven a finales de 2020. Este es un gran paso para nuestra familia, con tres hijos en periodo de formación. Después de terminar bachillerato en Zúrich (CH), pasé dos años sabáticos en las montañas dando mis primeros pasos en la agricultura. Y me planteé la pregunta: ¿filosofía o agricultura? Elegí la vida de granjero, pero no por eso he dejado de filosofar por completo. Después pasé tres años en la granja Dottenfelderhof cerca de Fráncfort del Meno (DE), bajo la tutoría de Ernst Becker y Manfred Klett.
La granja es una parte integral de L'Aubier. Administrar esta parte significa ser parte de la administración en su conjunto. En L'Aubier hay, aparte de la granja, una quesería, un restaurante, una tienda, un hotel, un centro para charlas y seminarios, una cafetería y una casa de huéspedes, una residencia intergeneracional y un centro de capacitación profesional. Para cada etapa de desarrollo había que hacer un plan de negocio.
Compromiso con Deméter y Weleda
Desde hace diez años he trabajado con Jean-Michel Florin en la dirección de la Sección de Agricultura del Goetheanum. Durante estos años hemos podido llevar el movimiento biodinámico a un desarrollo creciente a nivel mundial. Consideramos que una de las principales tareas de la Sección consiste en abordar las cuestiones y los desafíos que afronta la agricultura, y queremos cumplir estas tareas creando espacios de inspiración para el diálogo social la vida cultural-espiritual, para el mayor número posible de personas. La intención es crear la seguridad interna que dé la oportunidad de entrar en alianzas con otros, tanto a los individuos como al movimiento en sí. Después de todo, los desafíos en nuestro campo, ya sea por el cambio climático, el hambre en el mundo, la pérdida y desertificación del suelo, la calidad de los alimentos y otros, son tan gigantescos que nadie puede afrontarlos solo.
Fui presidente de la Asociación Demeter de Suiza desde 1997 hasta 2010, y desde sus primeros inicios he formado parte de la junta directiva de la Asociación Biodinámica Internacional y de la Federación Biodinámica Demeter Internacional. Desde junio de 2019 formo parte del Consejo de Administración de Weleda y, por lo tanto, soy corresponsable de la marca registrada Weleda. Con Deméter y Weleda, la Antroposofía muestra que da una gran importancia a la vida económica; para mí, la visibilidad de la presencia de la Antroposofía en este ámbito es muy importante.
Diez años en el Goetheanum
En mi trabajo en el Goetheanum he estado involucrado en el proceso constitutivo de la Dirección del Goetheanum en 2012 y en la organización de la Conferencia Mundial del Goetheanum en 2016. El establecimiento de la Dirección del Goetheanum permitió aumentar las fuerzas de cohesión entre las personas del Goetheanum. Para muchos participantes marcó un punto de transición en el que el Goetheanum amplió la conciencia de su misión con la disposición a la escucha, y en el que se convirtió en un «gran Goetheanum», presente en cualquier lugar en el que se trabaje en el espíritu de la Antroposofía.
Fuentes: Alocución a la Asamblea General y presentación escrita previa