Arde Brasil

Arde Brasil

01 julio 2020 Ute Craemer Visto 11 veces

En Brasil están ardiendo la Amazonia, el pulmón del mundo, y en un sentido figurado también las grandes ciudades como Sao Paulo. El fuego es la contraimagen del fuego espiritual de San Juan.


Especialmente en los barrios marginados, hay heridas que por la pandemia y el encierro quedan todavía más abiertas: las necesidades más básicas como agua, jabón, comida y hospitales están sin cubrir. La mayoría de los niños y adolescentes carecen de apoyo emocional. Con el toque de queda perdieron de un momento a otro todo lo que les daba alegría de vivir: reunirse con sus compañeros de juego y seguir sus actividades de pintar, o practicar la capoeira, etc. Todo esto es una prueba de fuerza. La cuestión es en qué medida se formó la resiliencia necesaria en el período pre-corona en las guarderías, escuelas infantiles y colegios. A esto se suma la división interna política. Creo que este es el estado de ánimo que la joven quería expresar con su dibujo.

Si entendemos el fuego metafóricamente, llegamos a los fuegos de San Juan. Este año no habrá fuegos en el exterior, ni encuentros con música, platos de maíz y baile de quadrilha. Sin embargo todavía podemos encender el fuego interior en nosotros: Precisamente por la imposibilidad de reunirnos en el entorno local, gracias a la tecnología nos conectamos vía Zoom con los sitios más lejanos de Brasil, e incluso con Polonia, África, América Latina y otros países, para un Pentecostés virtual.

En el movimiento antroposófico, después del choque inicial, se produjeron reflexiones profundas: ¿Qué quiere decirnos el coronavirus? ¿Cómo podemos conectarnos aún más con las heridas abiertas de Brasil y nuestro tiempo? ¿Cuál es nuestra tarea? ¿Cómo puede despertarse aún más fuertemente la voluntad de curar en nosotros, para que podamos hacer el bien —no sólo pensar y sentir, como Rudolf Steiner nos advirtió con la mirada de Uriel?