Darle flujo a la vida
La antigua sabiduría de los misterios enseña que el alma debe purificarse antes de entrar en los reinos del espíritu. De ahí se entiende la presencia de fuentes y pilones ubicados en los patios de los templos y santuarios como símbolos de la purificación de cuerpo y alma. Un medio de purificación para el ser humano contemporáneo es el humor.
La palabra ‹humor› viene de ‹humores›, que en latín se refiere a lo húmedo o líquido. Friedrich Theodor Vischer (1807 - 1887) caracterizó el humor como la más espiritual de todas las aguas. Y Rudolf Steiner comentó: «El ser humano solo se elevará a lo espiritual, cuando deje de entenderlo con sentimentalismo egoísta, y cuando en lugar de ello entre en el reino espiritual con pureza del alma, en la que nunca puede faltar el humor» (GA 181, conferencia del 3 de julio de 1918).
Y en otra ocasión dice que «Quien no pueda encontrar el humor en lo humorístico, tampoco podrá tener una actitud verdaderamente seria en los asuntos serios » (GA 277a, conferencia del 29 de agosto de 1915). Esto no significa exagerar la autocontención: «Podría pensarse que es indecoroso tratar de forma satírica [...]los 'asuntos sagrados' [como los 12 estados de ánimo]. [...] Si uno quiere progresar, especialmente en el campo de la concepción del mundo espiritual, un requisito básico es reírse de lo que hay que reírse en el mundo" (GA 169, conferencia del 11 de julio de 1916).
Entrega amorosa al mundo
Hay ciertos prerrequisitos. Sólo si me vuelvo amorosamente hacia el mundo, si me conecto con interés con él, y si tengo un sentido para lo contradictorio, el Yo puede tomar la debida distancia. En términos antropológico-antroposóficos, el cuerpo astral puede salir de la constitución humana inferior, condición previa para la risa o sonrisa. En cambio, la risa excesiva expresa la mofa o burla, es decir, una concepción del mundo en la que prevalece la antipatía.
Los sentidos nos sirven para percibir y observar la diversidad de las cosas que nos rodean, con el intelecto ordenamos las percepciones sensoriales relacionándolas con los conceptos correspondientes, y mediante la razón reconocemos la unidad dentro de la diversidad, la verdad profunda del universo. En el caso de lo cómico, las cosas se descolocan: lo irreal pretende ser real, o el intelecto une dos conceptos que no compaginan. Si un ser humano (concepto 1) se mueve al modo de un mono (concepto 2), la contradicción entre lo que vemos y lo «potencial» provoca la risa. «La conciencia de la contradicción entre un objeto creado y su potencial interior provoca en nosotros la sensación de lo cómico», dice Rudolf Steiner (GA 271, Acerca de lo cómico).
Serenidad interior
El humor hace que el gran todo trasluzca en medio de la contradicción; no se contenta simplemente con reducir las cosas grandes a pequeñas. El equilibrio del Yo nos da serenidad, una disposición interior de responder con una risa o sonrisa a las circunstancias de la vida, guardando paralelamente la posibilidad de enfrentarnos con seriedad a las circunstancias serias.
Desde hace mucho tiempo, yo llevaba en mí la duda de por qué, en el grupo del Representante de la Humanidad, el humor cósmico está por encima de todo - hasta que descubrí el comentario de Rudolf Steiner: La risa significa para el ser humano un acto de «liberación», la sensación de «no sucumbir enredado entre las cosas que no están a su altura, de elevarse con una sonrisa en el rostro por encima de cualquier cosa a la que pueda quedar subyugado» (GA 59, conferencia del 3 de febrero de 1910). En última instancia, el humor ayuda a que la vida vuelva a fluir.