Miedo, aislamiento, desempleo

Miedo, aislamiento, desempleo

20 septiembre 2020 Joan Sleigh Visto 13 veces

La pandemia de Covid 19 tiene consecuencias de gran alcance en todo el mundo. Como parte de la serie de seminarios web ‹Living in Between Spaces: Facing the Gap› (Vivir en el vacío: enfrentarse al abismo) del World Social Initiative Forum el 31 de julio, Joan Sleigh dio algunas sugerencias sobre la actitud interior a adoptar en las circunstancias actuales.


Hay tres emergencias sociales ante las que sentimos la necesidad de actuar: el miedo, el aislamiento y el desempleo. Son tres desafíos probablemente más importantes del presente, agudizados todavía más por la crisis del Covid-19. La pandemia hace de estos males sociales una experiencia común en todo el mundo, una experiencia en la que todos estamos unidos y de la que nadie se salva. ¿Cómo podemos cambiar nuestra actitud para dejar de ser meros observadores y a actuar proactivamente?

En el contexto del miedo, las preguntas que me hice fueron: ¿Quién es el responsable de mis acciones o reacciones? ¿Están determinadas desde fuera, posiblemente condicionadas por el miedo? ¿O yo soy libre de actuar desde mi interior?

John Carlin describió una vez cómo Nelson Mandela reaccionó tras el asesinato de Chris Hani en 1993. Chris Hani era entonces un afamado luchador por la libertad, y su prematura muerte provocó la ira y la polarización en toda Sudáfrica. En el momento en que se enteró de su muerte, Nelson Mandela hizo un silencio de cinco minutos; después tomó la decisión de dirigir un discurso al pueblo.

En el discurso a todos los sudafricanos, de seis minutos, Mandela mostró una actitud inclusiva y empática con la que logró evitar que el país estallase en una revolución. Para mí, esto es un ejemplo de enfrentar tanto el miedo, como tal, como el abismo en nosotros mismos, para liberarnos de los patrones obsoletos del pensamiento y reconocer el vacío interior como una oportunidad para un nuevo futuro posible.

Percibir a cada ser humano en su dignidad

En tiempos de restricciones de viaje y de distanciamiento físico y social externamente impuesto, las plataformas en línea hacen posible que personas en todo el mundo entren en contacto e intercambio. En mi opinión, los encuentros humanos siempre exigen una actitud correcta frente a la persona ajena, y frente a la cuestión de cómo alcanzar relaciones igualitarias incluso cuando nos enfrentamos al aislamiento y la distancia.

La situación que estamos viviendo entre todos hace que seamos más conscientes que antes de la necesidad de los encuentros humanos. Y esta necesidad de desarrollar empatía y comprensión para el otro incluye también reconocer la dignidad, el valor espiritual y humanidad en cada persona.

Un lugar donde sentirse útil

La crisis del coronavirus nos hizo sentir de manera aún más grave el enorme problema de desempleo en todo el mundo. El trabajo tiene un sentido que va mucho más allá de ser necesario para ganarse la vida. Después de todo, el empleo significa más que recibir salario cada fin de mes, es una actividad profundamente relacionada con la persona y sus capacidades. Una persona que no puede realizar un trabajo para aportar algo a la comunidad se ve reducida a sí misma. De ahí surge la pregunta: ¿Dónde están mis capacidades personales únicas?, ¿Qué tengo yo que poner a disposición de los demás?

Necesitamos un cambio de paradigma en nuestra concepción del trabajo, y colocarlo en el contexto de propósito y vocación individual, que sin embargo nos conecta de una manera constructiva con el entorno sociocultural.