Desafío calor
En la comunidad de terapia social ‹Roshni› en Lahore, la pandemia de coronavirus se vivencia como un mal menor, el problema más grave es el calor.
En principio todo va bien en ‹Roshni. De momento la situación en Pakistán parece ser estable. Acorde con las cifras oficiales, el país se vio menos afectado por la crisis de coronavirus que otros. «Aquí no preocupan demasiado las teorías conspirativas. Al principio se escucharon esporádicamente, pero ahora los miembros de la comunidad han vuelto a la rutina de cooperar y preocuparse por los demás», comenta Alexander Kühne de ‹Roshni›.
Sin embargo, los empleados tienen que seguir atentamente las normas de higiene, las restricciones locales de confinamiento, los controles sanitarios, las medidas preventivas, etc. Afortunadamente, en este momento los talleres siguen operativos a tiempo parcial, pero la Escuela Waldorf está completamente cerrada. Los profesores están intentando comunicar con los alumnos mediante WhatsApp.
Para el beneficio de todos, poco antes del primer toque de queda llegó a Roshni un médico muy experimentado en la gestión de crisis. Hace muchas actividades lúdicas con los niños, sobre todo juegos y ejercicios de motricidad. También está capacitando al personal en la metodología de cuidados especiales.
Lo que más preocupa es la situación financiera de las familias y empleados. Con una campaña de ayuda solidaria, el pasado abril pudimos alcanzar un balance económico ligeramente inferior al del año anterior, lo que en la situación actual es un logro.
Otro desafío adicional es el calor, que reduce la vitalidad en todos los sentidos. La productividad laboral está bajando drásticamente, y por el momento sólo crecen el arroz y las malas hierbas. Los animales también están sufriendo: La producción de leche está menguando y las gallinas apenas ponen huevos.
De la correspondencia entre Alexander Kühne, Roshni (PK), y Sonja Zausch, Goetheanum.
Web Roshni