Informe del Tesorero
El Goetheanum salió airoso del primer año de la pandemia, gracias a créditos y legados.
En el transcurso del año pasado, más de uno mostró compasión por mi situación de tesorero del Goetheanum. Una reacción que no es de extrañar dadas las circunstancias: el edificio estuvo cerrado por completo durante un total de cuatro meses —desde mediados de marzo hasta finales de junio y las últimas semanas del año 2020— y durante el resto del tiempo se vio afectado por las graves restricciones: No hubo conferencias, congresos internacionales ni actuaciones artísticas.
Desde el punto de vista financiero, sólo podíamos «conducir con los faros antiniebla puestos», mantener las inversiones congeladas, y prescindir de cualquier planificación de futuro. A finales de junio de 2020 tuvimos que informar al Cantón de Soleura de una pérdida de ingresos de 670.000 francos.
Básicamente llevábamos un total de tres meses sin ingresos por eventos, equivalente a un déficit de 25%. Tuvimos que poner a muchos empleados a trabajar a jornada reducida —pagando el sueldo completo— pero afortunadamente recibimos una compensación parcial.
Apoyo de los miembros
Ahora bien, se podría argumentar que en Europa Central o Suiza vivimos en condiciones de relativo lujo en comparación con otras regiones del mundo: El Cantón y la Federación Suiza, a través del banco local, proporcionaron al Goetheanum una ayuda de emergencia en forma de un préstamo de 500.000 francos, que tendremos que devolver en un plazo de cinco años sin intereses a partir de 2021. También recibimos una cantidad de 382.000 francos como compensación por el trabajo a jornada reducida causado por el cierre oficial, frente a unos gastos salariales de 9,4 millones de francos en el año 2020.
Lamentablemente, el Goetheanum no logró beneficiarse del fondo de reembolso creado para instituciones culturales en Suiza. Tras seis meses laboriosos en los que preparamos la solicitud de reembolso, las autoridades nos dieron la negativa alegando que no teníamos más del 50% de actividad en el ámbito cultural (según el criterio oficial).
El hecho de que sorprendentemente el Goetheanum haya conseguido casi la misma cantidad de ingresos que en el año anterior (13,9 millones de francos, más un aumento de 1,3%) se debe en gran medida a la solidaridad de los miembros de todo el mundo, por un lado, y del personal del Goetheanum, por otro.
Por un lado, el número de los miembros y el pago de las cuotas de afiliación se mantuvieron estables en 2020 en las 35 Sociedades nacionales, a pesar de que en todos estos países un alto número de miembros también están afectados por la actual situación crítica.
Por otro lado, a finales de año (poco antes de la Navidad de 2020) un llamamiento enviado en forma de carta a los países de habla alemana, y en forma de vídeo a todos los miembros, generó un total de 1,5 millones de francos en donaciones en un plazo de 14 días, incluyendo contribuciones de miembros individuales y de las Ramas en todo el mundo.
Mucho más allá del apoyo monetario, el hecho de que tantas personas participasen de forma tan solidaria con pequeñas y grandes contribuciones a la causa común, dejó una profunda sensación de agradecimiento en todo el equipo de empleados del Goetheanum.
Renuncias al reembolso
Por último, la gran flexibilidad del personal del Goetheanum, de los departamentos y de las Secciones de la Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu ha ayudado a tomar medidas inmediatas frente a situaciones críticas particulares. Entre otras cosas hubo que hacer frente a miles de cancelaciones de representaciones del ‹Fausto› y de los ‹Dramas Misterio›. Afortunadamente un gran número de participantes renunció a la devolución del coste de las entradas, que se habían agotado. A esto se suma el hecho de que no se generaron gastos de viaje por las conocidas restricciones mundiales de movilidad.
En el ámbito de los ingresos extraordinarios – procedentes, por ejemplo, de inmuebles y legados-, el ingreso de 1,1 millones de francos no fue suficiente para lograr un balance equilibrado: El resultado total del año es de 474.000 francos. Seguiremos recurriendo al fondo de compensación del Cantón (es posible solicitar este tipo de ayuda en el caso de más de 40 días de cierre), pero es incierto si nos llegará algún tipo de pago compensatorio.
Aumento de los fondos propios
En el ámbito del balance del activo, recibimos un inmueble histórico de la Colonia de Dornach (construido en 1921) como resultado de una herencia el año pasado. En el balance llevamos el inmueble como partida de activo, pero reducido al valor «simbólico» de 1.000 francos, por el hecho de que no consideramos este tipo de edificios de Dornach como objeto de venta. Otra herencia, de 830.000 € a través de la asociación ‹Dotationsverein›, había sido concedida hace 20 años, pero no había podido materializarse hasta la expiración de un plazo de retención. Está destinada a un fin específico en la Documentación del Goetheanum (por tanto, se contabiliza en las reservas asignadas).
En total, a pesar del resultado negativo del año, la situación de fondos propios ha mejorado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que llevamos arrastrando unas pérdidas de 1,1 millones de francos suizos. Estas se compensan con creces por las elevadas reservas; no obstante, habrá que reducir estas pérdidas en los próximos años.
Llegado a este punto, me gustaría expresar un agradecimiento especial al esforzado equipo del Departamento de Finanzas capitaneado por Oliver Conradt, que a pesar de un cambio de personal y otras muchas adversidades en este año, ha gestionado de manera magistral la avalancha de los trámites financieros.

El acta de la Asamblea General de 2020 y el informe financiero detallado pueden consultarse en Goetheanum Login.