Jochen Bockemühl

Jochen Bockemühl

01 julio 2020 Johannes Wirz Visto 24 veces

El 21 de mayo de 2020 Jochen Bockemühl (18 de noviembre de 1928) cruzó el umbral. Desde 1956 trabajó en el Instituto de Investigación de la Sección de Ciencias Naturales del Goetheanum. De 1971 a 1996 fue director de la Sección y ejerció una influencia duradera en la ciencia natural antroposófica goetheana.


Sus estudios sobre la metamorfosis de las hojas y el desarrollo de las hojas individuales con sus transformaciones inversas, hoy son ejemplares en el ámbito de los trabajos realizados en el espíritu de las teorías morfológicas goetheanas. Con eficacia y creatividad, siguió sus estudios sobre la herencia genética, la atmósfera terrestre, el alma de los paisajes y el uso de preparados y plantas medicinales. La observación del propio pensamiento científico fue para él un paso para profundizar su relación con la naturaleza y consigo mismo. Para Jochen Bockemühl, la auto-observación en el proceso cognitivo individual fue decisiva en el camino del conocimiento de la naturaleza al conocimiento del espíritu.

Facilitador del Goetheanismo

En los años de estudio de ciencias naturales de orientación antroposófica, organizados junto con Georg Maier, introdujo a muchos estudiantes al Goetheanismo. En los cursos para farmacéuticos (realizados por iniciativa de los empleados de Weleda), para jóvenes agricultores (junto con Georg Maier y Kari Järvinen) y para médicos (con Friedrich Edelhäuser), desarrolló en Dornach el método goetheano para los diversos campos de trabajo, y más tarde, junto con su esposa Almut, lo llevó al mundo dando seminarios en todos los continentes.

Jochen Bockemühl comenzó su viaje por la Tierra en Dresde (DE) el 18 de noviembre de 1928, como hijo de un ingeniero eléctrico y una pintora. En su biografía laboral siguió el camino que parte de la ciencia, pasa por el arte y lleva a la religión. Durante su primera estancia en la Glashaus, fue encargado de hacer fotografías con fines documentales. Más tarde Jochen Bockemühl comenzó a pintar y dibujar, una actividad que nunca entendió como «arte» sino como una forma de autoeducación. Por las noches dibujaba las impresiones y memorias de las caminatas y excursiones plasmándolas en cuadros de formato grande, pintados con tiza pastel. De este modo produjo centenas de pinturas. La pintura le permitía sumergirse en el ambiente de los paisajes y, según las declaraciones de Rudolf Steiner sobre la relación entre la memoria y la imaginación, ejercitar las habilidades imaginativas.

Desarrollo práctico

En la tercera fase, llevó la labor científica a una profundización religiosa. La conciencia de la propia acción pensante y de la observación de la naturaleza se convirtieron en el centro del conocimiento espiritual. Las formas de entender la relación entre el ser humano y el mundo, o bien entre el micro y el macrocosmos, no las desarrolló teóricamente, sino orientadas a la práctica en la vida.

La tristeza de haber perdido a Jochen Bockemühl como amigo y colega se mezcla con la sensación de agradecimiento por haber podido ser compañeros en su camino. Su legado sigue vivo en muchos de sus estudiantes en todo el mundo.


Johannes Wirz, en colaboración con Johannes Kühl, Ruth Richter y otros.