¿Por qué Sociedad Antroposófica General?

¿Por qué Sociedad Antroposófica General?

29 mayo 2019 Uwe Werner Visto 100 veces

Uwe Werner explica por qué tiene sentido que el adjetivo de ‹General› sea parte del nombre de la Sociedad del Congreso de Navidad de 1923/24. Su aportación se refiere a la moción no. 7 de Eva Lohmann Heck y Thomas Heck del 15 de febrero de 2019 (véase ‹Antroposofía en el Mundo› No. 3/2019 y aquí).


El significado del nombre ‹Sociedad Antroposófica General› puede esclarecerse mediante una mirada cercana a los orígenes de la Sociedad. Por otro lado es cierto que los comentarios de Rudolf Steiner sobre este punto pueden parecer contradictorios. Por ejemplo, el boletín (Nachrichtenblatt) en el que aparece el informe sobre el Congreso de Navidad de 1923/24 lleva el subtítulo de ‹Lo que sucede en la Sociedad Antroposófica›. Este boletín había sido instituido poco antes, en el mismo Congreso. Por otro lado, el informe del 13 de enero de 1924: ‹La constitución de la Sociedad Antroposófica General en el Congreso de Navidad de 1923›, empieza con la frase: « la intención del recién concluido Congreso de Navidad en el Goetheanum fue dar a la Sociedad Antroposófica la forma que necesita para cuidar el movimiento antroposófico».

Espacio interior y forma

Está claro que Rudolf Steiner se refirió a la Sociedad como ‹Sociedad Antroposófica General›. Sin embargo, ¿por qué habla inmediatamente después de la ‹Sociedad Antroposófica›, coincidiendo con el título del boletín informativo, con el texto de los estatutos, y el título de las tarjetas de afiliación? Por supuesto, el nombre es parte de la forma de la Sociedad; pero cuando se trata de lo ‹antroposófico› de la Sociedad, es decir del espacio interior de la misma, los estatutos son el factor decisivo para la forma; en este caso el hecho de que sea ‹general› tiene importancia secundaria. Rudolf Steiner caracterizó tal espacio interior durante la asamblea fundacional de la Sociedad Antroposófica en Inglaterra, el 2 de septiembre de 1923, mencionando que a constitución de la Sociedad tenía que ser tal que «de alguna manera [...] se crease una especie de vacío, un espacio libre en el que ella pudiera verdaderamente evolucionar». (GA 259)

Es obvio y fácil de reconocer para cualquiera, que Rudolf Steiner, en cada fundación de sociedades territoriales en las que participó a lo largo de 1923, enfatizó el objetivo de que en la Navidad de 1923, en Dornach, las Sociedades territoriales deberían unirse en la Sociedad Antroposófica Internacional (GA 259). Esta fue también la intención expresada en el programa de la invitación al Congreso de Navidad (GA 260). En la conferencia inaugural del 24 de diciembre de 1923, Rudolf Steiner subrayó decididamente que el término ‹Internacional› debía ser sustituido por ‹General› (GA 260). Este cambio ya se puede anticipar en los comentarios de Rudolf Steiner del 2 de septiembre de 1923, durante la fundación de la sociedad territorial en Inglaterra: «Es sencillamente un hecho oculto, o por así decirlo una ley oculta, que todo movimiento espiritual realmente sostenible y fructífero sea universalmente humano, lo que en la vida trivial, se llama internacional.» Y más adelante comenta: «Por supuesto, esto no quita que cumpla todas las condiciones de comunidad de personas. Uno puede cumplir los deberes tanto frente a la propia nación como frente a otras. Por supuesto, cada nación, en una medida mayor o menor, tendrá que llevar sus grandes impulsos a la humanidad. No se justifica en absoluto creer que la internacionalidad sea ligada al desprecio de la propia nacionalidad. Es precisamente en al ámbito internacional donde se dan los criterios para apreciar y valorar lo peculiar de la propia nacionalidad y verla en la luz justa». (GA 259, p. 604)

Gesto federativo

Desde el punto de vista de Steiner, el aspecto internacional, o general, no debe conducir a menospreciar lo nacional o específico, sino a la conciencia de lo universalmente humano, en la Sociedad común. El rasgo característico de la formación de la Sociedad fue, como he señalado, en primer lugar fundar las Sociedades nacionales, es decir, cuidar lo específico y local, para luego formar juntas y desde la periferia, la Sociedad ‹general›, común, no al revés. Este fue un gesto federativo. Por consiguiente, si hoy la Dirección del Goetheanum propone que en la Sociedad se forme un órgano consultivo de los representantes de los países, me parece un paso sensato en el desarrollo de los estatutos del Congreso de Navidad. En este sentido, creo que no debería subestimarse la importancia del adjetivo ‹General› en el nombre de la Sociedad en el Congreso de Navidad.