Escuela de la Imaginación
Con la edición de la biografía de Albert Steffen desde su nacimiento en 1884 hasta 1919, Klaus Hartmann aporta datos y detalles hasta ahora desconocidos. El interés de Hartmann por el estrecho colaborador de Rudolf Steiner y sus conexiones personales con uno de los lugares en los que vivió Albert Steffen, fueron el motivo de investigar y documentar los numerosos testimonios biográficos del propio A. Steffen.
Sebastian Jüngel ¿Por qué precisamente Albert Steffen?
Klaus Hartmann Yo siempre tuve un gran interés en los colaboradores cercanos de Rudolf Steiner: Marie Steiner, Ita Wegmann, Guenther Wachsmuth. Sobre estos últimos se puede conseguir bastante información biográfica, pero no sobre Albert Steffen. Algo que para mí siempre ha sido difícil de asumir y me ha ocupado durante más de 30 años. A lo largo de este periodo leí los dramas de Albert Steffen y escuché las conferencias que Sophia Walsh daba sobre ellos. Lo que más me interesaba eran sus facultades imaginativas, de las que hablaba Rudolf Steiner y de las que el mismo Albert Steffen dio prueba en su obra literaria, que con derecho puede ser entendida como escuela de la imaginación.
Otra motivación fueron las conferencias de Herbert Witzenmann en Dornach (CH), a las que asistí desde 1978. Mis dos volúmenes sobre la biografía de Herbert Witzenmann condujeron a que la Fundación Albert Steffen me preguntara si me veía en condiciones de escribir una biografía sobre Albert Steffen. Además, los recuerdos y la memoria de Heinz Matile, Ursula Kehlert y otras personas estimularon en mí el deseo de saber más sobre su vida.
Cambio constante de perspectivas
Jüngel ¿Qué le fascina de Albert Steffen?
Hartmann Su estilo de narrar. Por ejemplo, en su primera novela ‹Ott, Alois y Werelsche› su estilo hizo que volvieran a surgir en mí de una manera muy inesperada muchas escenas olvidadas de mi niñez y juventud. Su diario escrito en la época en que vivía en Múnich (DE) me inspiró a volver a recorrer lugares conocidos que ya había contemplado con mis propios ojos. Me refiero a los años 70, es decir, a una época en la que aun no conocía a Albert Steffen. En aquella época yo todavía no sabía nada de la Antroposofía, la reencarnación y cosas por el estilo, pero un día, en mi época de estudiante en la universidad en Múnich, vendiendo periódicos en las calles del barrio de Schwabing, me pregunté por qué el entorno de un pequeño cementerio me resultaba tan familiar. Y resultó que el cementerio se encontraba cerca del apartamento que había servido como espacio de Rama para las responsables de ella, Sophie Stinde y Pauline Kalckreuth. Fue uno de los momentos en los que conocí Múnich por segunda vez, junto con Albert Steffen.
Jüngel Durante la publicación del primer volumen de la biografía, ¿en qué medida se amplió su imagen de Albert Steffen?
Hartmann Como parte de mi trabajo de investigación, estudié el trasfondo biográfico de sus novelas, narraciones y mitos. Todo lo que escribe de su vida está interrelacionado lo uno con lo otro, y visto desde perspectivas siempre cambiantes. Al mismo tiempo, estaba convencido de que más allá de la referencia de Rudolf Steiner al pintor Giotto, debía haber más comentarios suyos interesantes sobre Steffen. Por eso fue de gran interés para mí que, en sus conferencias sobre el Quinto Evangelio, dadas precisamente en Múnich, Rudolf Steiner mencionase por primera vez cosas que no había comentado antes. Posiblemente lo hizo por el público particular al que se dirigió en ese momento.
Imagen aun incompleta
Jüngel ¿Cuál es, a su juicio, la imagen de Albert Steffen en el público?
Hartmann Todavía no lo tengo muy claro. El período de 1920 a 1925, es decir, el periodo de colaboración con Rudolf Steiner en Dornach y otros lugares, nos da una imagen impresionante, pero difusa. De todas formas este período es realmente emocionante. Después de la muerte de Rudolf Steiner comienza la pesadilla, la «lucha de todos contra todos», por así decirlo. Es un capítulo del que me falta aun la gran imagen coherente. Por otra parte, hay que tener en cuenta la tendencia depresiva y melancólica de Albert Steffen, de la que él mismo habla en diversas ocasiones. De todas formas, la condición psicológica básica no necesariamente determina el modo de ver las cosas, porque es cierto que su poesía normalmente no se ve afectada por los asuntos personales que mueve en su diario.
Jüngel ¿Cuáles son las preguntas más agudas de su investigación actual?
Hartmann El enfoque principal son los largos períodos de tiempo ya mencionados, la colaboración de Steffen con Rudolf Steiner y muchos temas que se discutieron entre ambos, como las razones de la muerte de Friedrich Schiller y la enfermedad de Roman Boos. También el contexto de los artículos en aquel momento publicados en ‹Das Goetheanum› bajo la responsabilidad compartida de Albert Steffen y Rudolf Steiner. Por ejemplo en un artículo de Walter Johannes Stein sobre Alejandría, redactado en la época anterior a la muerte de Rudolf Steiner, uno no puede menos que leer el texto con muchas preguntas en mente, por ejemplo sobre Alejandro Magno y otras cuestiones aún no resueltas.
Honesto consigo mismo
Jüngel ¿Con qué actitud se acercó a los documentos que tienen contenidos de carácter privado?
Hartmann Afortunadamente no estoy en la situación de Emanuel Zeylmans, que publicó las cartas de Rudolf Steiner a Ita Wegman. Pero también hay muchos asuntos que en cierto modo son privados, como por ejemplo los comentarios que Albert Steffen escribió en su diario acerca de la ‹Futurum AG›. Es horripilante leer cómo se manejaba el dinero de los antropósofos que se hicieron accionistas de esta sociedad de acciones. De todos modos, mi intención es discutir abiertamente muchas cosas que durante décadas han quedado envueltas en un manto de silencio. Por cierto, también sería deseable saber más sobre las relaciones personales de Rudolf Steiner, Marie Steiner e Ita Wegman, para no tener que recurrir a los libros de Helmut Zander como fuente primaria.
Jüngel ¿Cómo le ha cambiado Albert Steffen?
Hartmann De una manera fundamental, ya que le debo algunos descubrimientos decisivos sobre mí mismo. Una gran ayuda es tener acceso a sus diarios, escritos con disciplina y constancia, y siempre con honestidad hacia sí mismo.
Libro Klaus Hartmann: Albert Steffen. La edad temprana del poeta (Albert Steffen. Die jungen Jahre des Dichters), editorial ‹Verlag für Schöne Wissenschaften›, Dornach 2020