Anhelo de comunidad

Anhelo de comunidad

01 julio 2020 Bert Chase Visto 8 veces

La extensión y vastedad son características para el alma del estado federal bilingüe, y para el anhelo de comunidad de su población. La conferencia anual también se vio afectada por el «lockdown»; sin embargo, la reducción de las distancias a través de los canales de comunicación digitales hizo que se duplicara el número de participantes y que se hicieran posibles nuevas y valiosas experiencias.


El territorio de Canadá, con vastas regiones de naturaleza intacta, abarca 9000 kilómetros y atraviesa seis zonas horarias. Es una nación que reúne muchas regiones distintas, con promontorios rocosos que dan al Océano Atlántico, empinadas montañas boscosas que se elevan hacia el occidente, y un paisaje de lagos y ríos en medio. En el norte, Canadá colinda con el Ártico, donde el Sol se separó de la Tierra. En este entorno, nuestros miembros y sus iniciativas son como estrellas que se unen en distintos lugares para formar constelaciones. Con Toronto y Montreal tenemos una constelación de Géminis, con un gemelo francés y otro inglés, que se complementan con los centros más pequeños, dispersos a lo largo del país hacia el lado del Pacífico.

En el centro hay un región en la que varios ríos desembocan en uno, un lugar sagrado para los pueblos aborígenes, un lugar de encuentro: para hablar, escuchar, entenderse: la capital Ottawa. Lo que cultivaron los pueblos aborígenes sigue viviendo en nosotros. En la amplitud infinita de nuestro paisaje anhelamos unirnos y crear un ambiente de calidez.

En movimiento, como el agua

Este paisaje y este anhelo caracterizan a la Antroposofía en Canadá. Nuestra Junta Directiva se adapta a las condiciones de nuestro país. Los miembros viven a miles de kilómetros de distancia. Anualmente, los miembros de la Junta Directiva prestan visitas a tres regiones del país, para crear comunidad entre los miembros. Paralelamente, cada año en mayo se produce un movimiento en sentido contrario, cuando los miembros viajan largas distancias para celebrar nuestro Encuentro Anual. Al igual que la Junta Directiva, los encuentros recorren todo el país y cada año tienen lugar en una región diferente. Los miembros traen con ellos todo lo que les ha ocupado durante el año. Como el agua que nos rodea, nuestra vida antroposófica también está en flujo y movimiento.

En los últimos meses este movimiento vital fue interrumpido abruptamente. Esta congestión se ha convertido en un dolor entumecedor del alma; se siente la pérdida de algo fundamental. Y todo ello a pesar de que la naturaleza haya acudido en ayuda, con una maravillosa primavera, cielos claros y el canto alegre de los pájaros.

Como en otros lugares, hemos recurrido a la comunicación virtual. Algunos se comunican por teléfono por la noche, otros empiezan el día con un breve intercambio vía Zoom sobre los ritmos de la meditación de la Piedra de Fundación. Los miembros de la Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu han mantenido el ritmo establecido de las lecciones de la Primera Clase. Otros aprovecharon la Semana Santa para dedicarse al conjunto de las lecciones de la Primera Clase en casa, una iniciativa a la que se han adherido otros miembros en todo el mundo.

El doble de participantes que de costumbre

Lo más difícil fue la cancelación de nuestra Conferencia Anual. Como si de un viaje sobre un terreno tambaleante se tratara, la planificación cambiaba diariamente, mientras que las restricciones de viaje se endurecían de manera cada vez más drástica. Sin embargo, seguimos adelante y realizamos eventos virtuales a lo largo de tres días. Aunque no podíamos estar juntos, esta medida hizo que asistiera el doble de miembros que de costumbre, incluyendo algunos de lugares más lejanos.

La alegría fue enorme cuando en las sesiones virtuales las caras de los viejos amigos aparecían en las pantallas. Aunque algunos miembros no se sentían cómodos con los medios digitales, muchos consideraban que este modo de encuentro era valioso y, que aprovechado de manera responsable, podía ser una opción para encuentros futuros.

A través de toda esta experiencia, pudimos apreciar el llamamiento de nuestro asesor médico, a «mantener la calma, la amabilidad, y la seguridad», una frase típicamente canadiense.