Ecología Espiritual

Ecología Espiritual

31 octubre 2019 Raphael Kleimann Visto 16 veces

Las semanas de ecología espiritual tuvieron lugar del 17 de junio al 4 de julio en las Islas Solovetsky y por primera vez en Rusia.


Las Islas Solovetsky (o Solovkí) fueron una vez un centro monástico de gran envergadura, situado en el Mar Blanco, fundado por Sosima e impulsado en 1429 por los monjes Herman y Sawati, que erigieron aquí la Cruz Ortodoxa. Después de la Revolución Rusa, las instalaciones fueron convertidas en Gulag, y fueron el prototipo de los campos de trabajos forzados soviéticos. El horror del Gulag es como la capa exterior de barniz y hollín que esconde la esencia interior hasta lo irreconocible. Porque antes de los monjes ortodoxas, allí se encontraron los sitios de los misterios de los druidas. En las fotografías aéreas todavía se pueden ver decenas de laberintos, expresión de una iniciación precristiana de seguir el camino interior con entrega completa al exterior. Con este fondo histórico geográfico, las semanas de verano se convirtieron en cierta experiencia de umbral.

Con el geomante Wolfgang Schneider trabajamos las heridas de la Tierra y los recuerdos dolorosos como los tiroteos masivos y la tortura – con el intento de crear una conciencia conjunta mediante la improvisación artístico-musical.

Cosas por nacer

En tres encuentros de verano previos, el impulso de ejercitarnos en la atenta percepción sensorial nos había conectado con la naturaleza nórdica de Noruega, con las altas montanas de Riesenheim, y con las islas Lofoten. En este encuentro, siguiendo a la misma latitud, nos acercamos al este de ese archipiélago en el Mar Blanco, una extensión puntual del Mar de Barents del Ártico hacia la masa terrestre escandinava, con la experiencia de un éter polar de absoluta claridad. Allí todo el ambiente respira amplitud y amenidad, ya sea que el agua adquiere un brillo nocturno bajo el sol de medianoche, o que esté plana y calmada con un tono de azul oscuro, o que se presente con un color gris oscuro imponente bajo un cielo dinámico de viento y nubes. Tantas cosas por nacer yacen allí en mar y cielo.

Se respira la atmósfera del Grial en el ámbito etéreo de Solowezki. El Grial de esta región pertenece enteramente al futuro, tejiendo insinuantemente en lo que hace que se sean amigos un ser humano con otro ser humano, hasta que lleguemos a la construcción de nuestras capacidades sociales conscientemente desarrolladas.


Web: www.summerweek.baldron.org