Superar la parálisis y el silencio a través de la música
En la cultura cristiana, la Pascua enseña cómo afrontar y superar el dolor, con la ayuda de la gracia y el amor. Wolfram von Eschenbach describió este camino de desarrollo en su poema épico ‹Perceval›. Las composiciones musicales contemporáneas ayudan a experimentar estas cualidades en el alma, y a iniciar un proceso de curación.
En el ‹Perceval›, Wolfram von Eschenbach plantea dos aspectos del misterio del Grial. La procesión puede entenderse como una forma de la gracia, mientras que el aprender a formular una pregunta que libere al otro de su sufrimiento, requiere una actitud activa a través de la sabiduría adquirida. No sólo Perceval, sino la mayoría de nosotros tardamos años, si no toda una vida, en aprender a hacer la pregunta adecuada en el momento adecuado, con la actitud adecuada.
A veces puede ser más prudente quedarse callado y no hacer preguntas que puedan incriminar o volver a traumatizar al otro. Sin embargo, una pregunta sabia que expresa un verdadero interés por las causas del sufrimiento ajeno puede conducir a la libertad. Este proceso requiere un alto grado de sensibilidad, perspicacia y empatía, además de la aceptación incondicional del otro.
Hacer realidad el Grial
Rudolf Steiner señala cómo el arte puede dar una mayor comprensión y acceso a los misterios de la ciencia espiritual. Para un ciclo de tres conferencias acerca del Grial, Rudolf Steiner encargó composiciones musicales para la euritmia con el fin de mostrar la complementariedad de ambas artes. Nigel Osborne ha señalado que «las nuevas obras de música suelen requerir múltiples representaciones antes de poder desplegar la plenitud de su vida, mientras que una solo representación de una pieza musical en euritmia hará que cobre vida inmediatamente.»
Los dos ejemplos siguientes pueden ilustrar este efecto: dos composiciones para piano que representan el misterio del Castillo del Grial y la sabiduría de la pregunta curativa en el ‹Perceval› de Wolfram von Eschenbach. El compositor de ‹Ambiente de Grial› (Grail Mood, 2010), Howard Skempton, dice que «los compositores dan forma a las emociones, mientras que el carácter y la estructura de la pieza hacen sentir la forma circular física del Grial. ‹Grail Mood› pretende abrazar la luz y el espacio, rindiendo de este modo un homenaje a la realidad y la plenitud del propio Grial».
El compositor imagina el Grial como un «concepto universal»: «Si me entusiasma la “realidad” del Grial, es porque yo soy el que puede hacerlo “real” mediante la imaginación».
La voz del alma
La composición de Nigel Osborne, ‹Unfinished Memoirs› (2012), realizada para una conferencia dedicada al análisis crítico de casos de genocidio, explora lo que la música puede aportar para superar los traumas y las injusticias insoportables. Nigel Osborne capta el espíritu del Grial para nuestro tiempo: su composición ilustra cómo los momentos de empatía pueden restaurar la integridad del espíritu. El acto consciente de Perceval de hacer la pregunta curativa «¿Qué te falta?» también está presente en la conciencia del compositor.
A través de la música Nigel Osborne nos hace sentir cómo el intento de comprender los sentimientos del otro puede ser el primer paso hacia la curación. Al transformar la parálisis y el silencio en una atmósfera de curación, el compositor no habla con su voz personal sino que hace tangible lo que se vive en cada persona que sabe escuchar de verdad.
De este modo, se hace posible experimentar cómo el alma puede recuperar su voz después de la parálisis y el silencio forzados.
La capacidad de amar
Donde haya amor y empatía en la vida, se respira la magia del espíritu que penetra el mundo sensible. Mientras que la sensación del Yo, necesario para la experiencia en los mundos suprasensibles, se atenúa ligeramente, [...] los sentimientos de odio, de antipatía y los impulsos inmorales se convierten en fuertes experiencias anímicas, y precisamente después de la entrada en el mundo suprasensible. Se presentan ante el alma como recriminaciones vivas, transformadas en imágenes horripilantes. [...] Por una parte, el alma se puede impregnar de las fuerzas que ejercen un efecto perjudicial sobre la clarividencia adquirida. Por otra parte, el verdadero amor, la benevolencia del alma, son experiencias del alma que fortalecen las fuerzas de la conciencia en el sentido necesario para la entrada en la clarividencia.
Fuente Rudolf Steiner, GA 17, El umbral del mundo spiritual: ‹Acerca de la sensación del Yo y la capacidad de amar …›.