Vivir en el Tú
La Dirección del Goetheanum discutió las características de un esoterismo antroposófico, también respecto a cómo este es percibido por el público.
Muchas personas, ya sea en el campo de la política, la economía o el deporte, practican ejercicios de relajación, meditación o entrenamiento mental para enfrentar mejor tareas exigentes o potencialmente estresantes. Sin embargo hay poca demanda por lo que ofrece la Antroposofía. Además, en los medios de comunicación públicos y en las plataformas, aparte del aprecio y el reconocimiento, aumentan los ataques a los antropósofos como, por ejemplo, antivacunas, antisemitas o teóricos de la conspiración.
Un mantra antroposófico puede servir para hacer frente a una enfermedad o a situaciones difíciles, tanto en la vida privada como en la profesional. Sin embargo, para personas ajenas a la Antroposofía la tradición de frases o meditaciones puede provocar una sensación de misticismo. ¿Es esto un motivo de antipatía? En este contexto habría que reconocer que estos mantras, incluso los de la Primera Clase de la Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu, están todos publicados y son públicos.
Correspondencia de palabra acción
Ahora bien, el primer objetivo del trabajo interior antroposófico no es la auto-optimización. En el contexto médico-terapéutico, por ejemplo, el camino meditativo del conocimiento sirve para desarrollar el Yo humano y hacerlo receptivo a las inspiraciones necesarias para una terapia holística. Esta apertura hacia el Tú hace evidente el propósito desinteresado: el desarrollo del Yo siempre está al servicio del desarrollo del otro. ¿Puede ser que la atención de lo verdaderamente individual sea una de las razones de los ataques?
La ciencia espiritual antroposófica enlaza el camino meditativo del conocimiento con la vida práctica. Cuida el desarrollo interior e intenta conectar la naturaleza espiritual del ser humano con lo espiritual del mundo. El objetivo final es llevar estas experiencias a los campos de trabajo, pero también en la medida posible, al quehacer de la vida cotidiana, al cuidado de la relación con los difuntos y las entidades del mundo espiritual. A todo ello se suma la exigencia de vivir lo que se enseña a otros, de enseñar a otros tan sólo lo alcanzado mediante las propias experiencias y capacidades, y de dejar claro cuándo se habla de conocimientos ajenos. De lo contrario, es de esperar que surja una actitud defensiva en el otro.
Además, la falta de claridad sobre la metodología del conocimiento o sobre las bases del juicio expresado, puede provocar una falta de comprensión o dar la impresión de un misticismo inescrutable. Lo que se requiere, pues, es una comunicación veraz y comprensible. ¿Pero cómo?
Abierto al mundo de lo esencial
Cuando el trabajo esotérico obtiene sus frutos en la acción, ya no es contenido de la conciencia sino que ha pasado a través del «portal del olvido» a la «conciencia onírica de la voluntad». La acción correcta abarca, además de los preparativos realizados, presencia de ánimo y apertura a la situación actual, en el sentido de las palabras de Dag Hammersköld: «A lo pasado gracias, a lo venidero Sí».
Si queremos pasar de la vida en el pensamiento propio a la vida en el Tú, es imprescindible que dejemos que la otra persona «hable desde su individualidad»: Esto abre la puerta para unirse con el verdadero ser del otro.
Por otra parte cabe preguntar: ¿Puede ser que necesitemos más descripciones de cómo se trabaja en la Medicina Antroposófica, la Agricultura Biodinámica y la Pedagogía Waldorf? ¿Y de cómo el trabajo cotidiano está ligado al camino del conocimiento?
Resumen de una conversación en la Dirección del Goetheanum.