Calidez en el ser humano - calor de la Tierra
El calor actúa en la naturaleza y en el ser humano: Mientras la tierra sigue en proceso de calentamiento, desde finales del siglo XIX la temperatura corporal del ser humano se ha ido enfriando cada vez más.
El calor puede ser un elemento positivo y curativo en el estilo de vida y en la terapia, a través del afecto emocional y las ideas entusiasmantes.
En un estudio publicado en 2019 se analizaron 677.423 mediciones de la temperatura del cuerpo humano, procedentes de tres grupos que abarcaban 157 años de medición y 197 años de fecha de nacimiento. Los hombres nacidos a principios del siglo XIX tenían una temperatura 0,59 grados centígrados más alta que la actual; para las mujeres, la temperatura ha disminuido desde entonces en 0,32 grados centígrados. Como en los hombres, el descenso es de alrededor de 0,029 grados centígrados por década de nacimiento.
Conocemos la temperatura natural corporal y ambiental, así como el calor presente en los procesos vitales. El proceso de germinación necesita calor (calor de incubación), que, de una manera diferenciada y rítmica, envuelve la vida en desarrollo como una especie de fuerza constructiva de calor de Saturno. El calor anímico está estrechamente conectado con el calor externo y el calor de los procesos vitales: Cuando sostenemos un vaso de agua caliente en nuestras manos, vemos a nuestro prójimo con más simpatía que con un vaso de agua fría. El calor espiritual se desarrolla con el entusiasmo y los ideales inspiradores.
Puente entre espíritu y cuerpo
El calor tiende el puente entre la naturaleza espiritual del ser humano y su cuerpo. Durante el día, con la creciente conexión de la parte espiritual del ser humano con el cuerpo, la temperatura corporal alcanza su máximo al final de la tarde (a menudo alrededor de las 6 pm). La temperatura del cuerpo está relacionada con la presencia mental. A medida que la temperatura va descendiendo, el Yo se separa del cuerpo – y nos dormimos con más facilidad. Durante el día, el calor sigue presente en función de la luz del sol, y se encarga de sincronizar el sistema rítmico del ser humano.
Rudolf Steiner dejó claro que los pensamientos abstractos llevan en sí una cualidad fría. Los ideales, por otro lado, llevan calor y entusiasmo, tienen un objetivo espiritual que brilla en ellos como una luz, despiertan fuerzas vitales y encienden la esperanza de llegar a la realización. En ellos vive la cualidad del devenir, que necesita «calor de incubación» espiritual para su realización. «Cada idea que no se vuelva ideal para ti, aniquila una fuerza en tu alma; cada idea que se convierta en un ideal crea fuerzas vitales en ti.» Así lo expresó Rudolf Steiner (GA 10, Capítulo ‹Condiciones previas›). Estas fuerzas vitales tienen un efecto curativo en el ser humano y en la Tierra. La catástrofe climática es inseparable del comportamiento de los seres humanos y de su desarrollo moral.
El enfriamiento del organismo calórico significa para la humanidad contemporánea un aumento de las enfermedades de endurecimiento y solidificación. La diabetes conduce a la esclerosis (arteriosclerosis, ataque cardíaco, derrame cerebral, demencia). Las enfermedades de esclerosis y cáncer son por su naturaleza «enfermedades frías». El tratamiento adecuado consiste en suministrar y generar calor y movimiento en un sentido muy amplio.
Fuentes de la vida
El cuerpo frío del ser humano necesita el calor vigorizante. Rudolf Steiner introdujo aplicaciones específicas de calor a través de la terapia de muérdago en el cáncer (después de haber logrado comprobar el efecto curativo), y en la terapia de la diabetes mediante los baños de dispersión con aceite etérico de romero. Pero también los cambios en el estilo de vida, el calor afectivo de las relaciones humanas, y el fuego espiritual, tienen un efecto curativo, estimulan las fuerzas curativas en el ser humano y en la Tierra.
«¿Dónde están las fuentes de la vida? Se encuentran en todo aquello que estimule los ideales morales que tienen un efecto inspirador en el ser humano. Nos podemos convencer de que, si hoy encendemos en nosotros ideales morales, estos llevarán vida, sonido y luz hacia fuera y se convertirán en fuerzas creadoras en el mundo. Y la fuente de estas fuerzas creadoras es lo moral.» (Rudolf Steiner, GA 202, Conferencia del 18 de diciembre de 1920)
Investigación www.elifesciences.org/articles/49555
Web www.crossingbridges.car