Escuela Superior y conocimiento vivo

Escuela Superior y conocimiento vivo

27 abril 2020 Gerald Häfner Visto 14 veces

El retiro de la Dirección del Goetheanum, del 31 de marzo al 2 de abril, tuvo lugar bajo condiciones especiales: No todos los Directores de Sección pudieron estar en el Goetheanum, pero participaron por medio de video conferencia. En vista de la situación actual, la Dirección del Goetheanum identificó tres áreas de trabajo, para las que cuenta con la colaboración de los miembros.


La humanidad se encuentra al borde del abismo. Las crisis y amenazas mundiales se suceden a un ritmo acelerado. Se hace cada vez más evidente: Si seguimos como siempre, este camino terminará en una catástrofe. Tenemos que cambiar de sentido y de dirección. ¿Cómo pudo suceder esto? La ciencia y la tecnología progresan como nunca antes, celebrando avances sin precedentes, y sin embargo seguimos destruyendo el clima natural, social y espiritual, y provocando daños en la vida, la sociedad y la Tierra.

Consecuencias de la acción humana

Esta dramática situación abarca un desafío único para nuestro conocimiento y nuestra acción. Nuestros conocimientos y nuestras capacidades parecen ser tan altas como nunca. Pero necesitamos conocimientos y acciones diferentes a las que nos llevaron a esta situación. ¿(Cómo) pueden el Goetheanum y la Escuela Superior Libre para la Ciencia del Espíritu contribuir a este nuevo tipo de conocimiento y capacidad?

Esta fue la cuestión central del retiro de la Dirección del Goetheanum – celebrado en el edificio del Goetheanum, con una parte de los colegas conectados vía live streaming. Viéndonos forzados a cancelar los eventos importantes y cerrar las puertas al mundo exterior, aprovechamos la situación para abrir de par en par las puertas interiores: para la profundización y la colaboración, pero sobre todo para las necesidades del tiempo y del mundo. Movimos preguntas como ¿Qué es lo que exigen los tiempos y el mundo de hoy? ¿Qué es lo más importante ahora? ¿Y qué podemos hacer?

Las graves crisis de nuestra cultura, política y economía, en nuestro medio ambiente y en la sociedad, no son ni dadas por Dios ni obra de la naturaleza. Son el resultado de decisiones y acciones humanas. Reflejan las consecuencias de un concepto de la ciencia que sólo acepta lo contabilizable, medible y material, y excluye el espíritu, es decir, lo vivo, lo que actúa sin ser percibido por los sentidos.

Si es cierto que, con el tiempo, el mundo se convertirá en lo que pensamos que será, ¿cómo debemos pensar para que, nuestro mundo tan «fantástico» y lleno de crisis, pueda comenzar un desarrollo más humano y próspero para la vida? ¿Qué tipo de ciencia y acción es propicia para el futuro desarrollo del ser humano como ser libre y autodeterminado, y de la Tierra que nos sustenta y está conectada con nosotros?

Tareas de trabajo e investigación

A este respecto, el Goetheanum como Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu puede y quiere hacer contribuciones significativas en los próximos años. A partir de nuestra preocupación por las cuestiones y necesidades de nuestro tiempo, hemos identificado tareas urgentes de trabajo e investigación en las que queremos intensificar el trabajo conjunto en los próximos años y a lo largo de todas las Secciones. Las tareas se dividen en las siguientes tres áreas temáticas:

Un nuevo enfoque de la Tierra: Entendemos la Tierra como un ser vivo. ¿Podemos establecer una relación en pie de igualdad con ella? ¿Cuál sería la consecuencia para la agricultura, para nuestra interacción con las plantas y los animales, con el suelo, con el clima y los recursos de la Tierra? ¿Quién es el dueño de la tierra con todo lo que hay en ella, debajo y encima? ¿Podemos desarrollar condiciones jurídicas responsables para la propiedad del suelo, los recursos naturales y los bienes ambientales? ¿Cómo puede establecerse un manejo apropiado de las sustancias de la tierra? ¿Cuáles son los prerrequisitos para desarrollar una farmacia ecológica?

Comprensión y cuidado del mundo orgánico: Nuestra ciencia todavía trata de entender la vida a través de la materia muerta. Pero, ¿cómo se puede experimentar, reconocer y comprender lo viviente? ¿Cómo podemos desarrollar ideas vivas y un pensamiento vivo? ¿Qué formas de pensamiento corresponden a la realidad viva? ¿Cómo es posible dar vida al lenguaje maltratado y al uso mecánico de la palabra? ¿Dónde y cómo podemos experimentar lo vivo y sustancial del tiempo? ¿Cómo puede el arte ayudarnos a animar nuestra percepción, pensamiento y actuación? ¿Y cómo puede surgir de ello un reconocimiento esencial de la tecnología, o incluso una tecnología provechosa para la vida?

Una nueva sociabilidad: ¿Cómo puede entenderse y practicarse la mutualidad como la estructura básica de lo vivo y lo humano? ¿Podemos desarrollar una interacción no violenta entre nosotros y con la naturaleza? ¿Qué significa esto para la cultura, la economía y la política del futuro? ¿Es posible una sociedad y economía fraternal, no vertebrada en el poder? En última instancia, las relaciones son la clave de toda vida y de todo conocimiento. Toda relación significa responsabilidad - por el modo de lograr el conocimiento en sí, por lo conocido y reconocido, así como por nuestras acciones en el mundo.

La responsabilidad entendida desde la concepción ampliada de la ciencia

Esta es la visión de la Dirección del Goetheanum para los próximos años. La existencia de la Escuela Superior, comprometida con un concepto ampliado de la ciencia, que no se limita al conocimiento del mundo sensible y que plantea la cuestión de un conocimiento empático de lo infrasensible y lo suprasensible, de la vida y el espíritu, significa para nosotros un privilegio pero que implica una gran obligación, especialmente en los tiempos apocalípticos actuales. Valiéndonos de este enfoque, queremos contar con la colaboración y el apoyo de la comunidad mundial de investigadores antroposóficos que están conectados con la Escuela Superior y sus Secciones.


Lo artístico

Lo artístico nos invita a entrar en el mundo espiritual, ya sea creando una obra de arte o disfrutando del arte. Un verdadero artista puede pintar un cuadro en medio del desierto. No le importa [...] si alguien lo mira porque ha creado algo en otra comunidad, en la comunidad espiritual-divina. En el acto artístico, tenía cerca los dioses, atentos a lo que estaba haciendo. [...] Por otro lado, uno no puede ser artista sin colocar su creación en el mundo (también contemplado en su espiritualidad) para que viva en él. [...] En realidad sólo se puede ser artista y creador con el objetivo y la seguridad de que la obra de arte tenga su lugar en el contexto del mundo. Eso lo sabían los antiguos artistas que por ejemplo pintaron sus cuadros en las paredes de las iglesias, porque allí estos cuadros figuraron como guías espirituales de los fieles [...], y los artistas sabían que su obra era parte de la vida terrenal, en la medida en que esta vida terrenal está impregnada por lo espiritual.

Fuente Rudolf Steiner, GA 276.

Referencia Aislamiento, relación con la espiritualidad y la realidad global. Véase también el artículo sobre la Sección de Artes Plásticas.