La Euritmia en el Fausto
En la nueva producción de ‹Fausto 1 & 2› de Johann Wolfgang Goethe en el Goetheanum bajo la dirección de Andrea Pfaehler, la euritmia asume una tarea especial.
En el ‹Fausto› ocurren cosas increíbles: Fausto, el estudioso y erudito, invoca a seres frente a cuyo poder parece indefenso, se rejuvenece mediante una poción mágica, visita mundos cuyos habitantes a veces permanecen inmutables por mucho tiempo, y a veces se encuentran en constante transformación. «La euritmia muestra lo que hay en el medio, conduciendo a un espacio en el que uno puede imaginar lo que está esperando detrás de las cosas y quiere ser descubierto», dice Eduardo Torres, responsable de la euritmia en la nueva producción de ‹Fausto 1 & 2›. «Se trata del misterio de lo vivo».
La directora Andrea Pfaehler añade: «Me parece que en nuestra forma de vida nos parecemos más a Wagner que a Fausto. Buscamos seguridad en el pasado, un modelo a seguir, pensamientos prefabricados fáciles de copiar, en vez de abordar algo nuevo.» Ahí es donde entra Goethe. «Con el ‹Fausto› nos quiere decir que cuando las formas y perspectivas tradicionales ya no valen, uno mismo puede hacerse creador de algo nuevo», dice Eduardo Torres.
En este camino, no todo es fácil y redondo. «Wagner persigue una ciencia exenta de espíritu - su creación sólo sale a la luz con la ayuda de Mefisto. Y más aún: Wagner no se mueve del laboratorio cuando, en el camino del Homúnculo, todo se trata de desarrollo y transformación», señala Andrea Pfaehler.
Para la directora, la euritmia ofrece más «que retratar seres espirituales.» Permite distinguir cómo se mueve un ángel o un arcángel, un ser elemental o un demonio. «La euritmia toca algo en nosotros que sin ella no podríamos experimentar: la cuestión de cuál es la fuente de la que se nutre un ser.»
Web www.faust.jetzt