Hans Specht
Durante un trabajo de investigación, Martina Maria Sam descubrió que el pequeño Hans Specht fue el primer niño en el que Rudolf Steiner investigó el desarrollo del primer septenio.
En otoño de 2018 empecé a escribir la continuación de la biografía juvenil de Rudolf Steiner. El primer volumen, ‹Rudolf Steiner, niñez y adolescencia› (Rudolf Steiner. Kindheit und Jugend) se remonta al año 1884; el segundo volumen abarcará los años 1884 a 1890. Cuando empecé a estudiar la historia de la familia Specht, me di cuenta de lo importante que fue para Rudolf Steiner el encuentro tanto con Otto Specht como con su primo Hans Specht.
Un chico algo descarado
Hans Specht (1885-1953) nació pocos meses después de que Rudolf Steiner comenzara a trabajar como educador en la familia Specht. Hans fue el primer y único niño cuyo desarrollo Rudolf Steiner pudo seguir día a día desde su nacimiento hasta los seis años. Muchos de los descubrimientos de Rudolf Steiner sobre el desarrollo infantil en el primer septenio se los debemos a sus observaciones en el «pequeño Hans». Con sus primos, Richard (de 13 años), Otto (11), Arthur (9) y Ernst (6), Rudolf Steiner también pudo estudiar los fundamentos evolutivos del segundo y tercer septenio.

Emigración a Australia
Según Rudolf Steiner, Hans Specht era un estudiante mediocre. Más tarde trabajó durante muchos años como subdirector del Banco Central Europeo en Viena. A pesar de haberse dado de baja de la comunidad judía en 1920, perdió su puesto en el banco en 1939 debido a su origen judío. En 1939, la familia emigró vía Londres y Sri Lanka, a Sydney. En Australia modificaron sus nombres y apellidos: Hans Specht se convirtió en John Peter Spence, y Maria Specht en Mary Ann Spence.
Como ya no podía encontrar trabajo como banquero, Hans Specht trabajó durante varios años en la oficina de Modern Hand-Weaving Company. Los fines de semana los pasó con actividades de pesca y piragüismo. En los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, se sospechaba que la familia simpatizaba con los nazis. Se interceptaron cartas y telegramas, y la familia fue interrogada e investigada al menos cuatro veces.
Hans Specht llevó a Rudolf Steiner a importantes conocimientos sobre la evolución del niño en el primer septenio. Su destino como emigrante refleja una parte trágica de la historia del siglo XX.
La percepción sensorial en el niño pequeño
Una percepción sensorial [...] es algo muy diferente para un niño que para un adulto. Para el niño, la percepción sensorial es algo puramente espiritual. A los niños, sólo les causan impresión los seres espirituales ocultos que tienen naturaleza yoica, es decir, sobre todo los seres espirituales de las jerarquías superiores, desde el ser humano hacia arriba, pero también las almas grupales de los animales y de los seres elementales. [...] Y de estas fuerzas espirituales, de estas grandes dinámicas espirituales, a partir de este modelo, [el niño] se construye su segundo cuerpo, que crece gradualmente, y que empieza a estar ahí en la medida en que se produce el cambio de dientes. Este es el cuerpo que el ser humano se construye después del nacimiento como su propio cuerpo inicial, como cuerpo físico construido desde el mundo espiritual.
Fuente Rudolf Steiner: GA 318 (Curso de Medicina Pastoral).
Referencia ‹Coloquio Care 1›, y ‹Hans Specht›.