Los talleres de diseño de moda de Eva Gronbach

Los talleres de diseño de moda de Eva Gronbach

31 octubre 2019 Eva Gronbach Visto 14 veces

Después de asistir a la Escuela Waldorf y terminar el bachillerato en un instituto de Bonn (DE), Eva Gronbach estudió diseño de moda en Bruselas, París y Düsseldorf (DE). Trabajó para Thalys y Novotel (vestimenta de trabajo), Yohjo Yamamoto y Stephen Jones, entre otros, diseñó la camiseta oficial de los aficionados para el Mundial de Fútbol de 2006.


En el contexto de su compromiso con ‹Waldorf 100› se puso en contacto con los ‹Amigos de la Educación Waldorf de Rudolf Steiner› (Freunde der Erziehungskunst Rudolf Steiners). Y allí es donde nació la idea y el concepto del foto-reportaje ‹Insights Worldwide - 100 años de Educación Waldorf› producido en colaboración con Leica y publicado en la editorial Kehrer-Verlag (DE).

La preocupación por la moda lleva a cuestiones de identidad, pertenencia y demarcación: ¿Quién soy? ¿Cómo alcanzo una conciencia de mí mismo? ¿A quién quiero acercarme? ¿De quién prefiero distanciarme?

No es de extrañar, por tanto, que el tema de la moda sea viral entre los jóvenes: todo el mundo tiene el derecho de vivir nuevas ideas, especialmente en esta fase de la vida. La moda además tiene la ventaja de ser algo concreto que se puede tocar. Permite comunicarse a través de las barreras lingüísticas, por ejemplo, en aulas en que estudian juntos los hijos de migrantes y los jóvenes lugareños.

Cada pieza de ropa tiene su historia

En el proyecto ‹Tener sentido de la moda›, la idea es que los jóvenes aprendan a desarrollar una mayor conciencia de la ropa que llevan puesta. Entre otras cosas discuten dónde la compraron, comentan los precios que están dispuestos a pagar por ella, o describen el tipo de ropa que jamás se pondrían. En una ocasión, un hijo de migrantes habló de una chaqueta que le había dado su madre para el camino, una de muchos bolsillos. Durante la migración la chaqueta quedó atrapada en la valla fronteriza y no le quedó tiempo para volver a por ella. Cuando lo comentó, nos quedó claro el valor que puede tener una chaqueta aun sin tenerla delante de los ojos.

En los talleres de ropa de diferentes culturas, la mayoría de los jóvenes trae ropa de fiesta de la que se visten los miembros de la familia o de una comunidad: un vestido de espejos de Afganistán, un vestido africano con estampado de colores, un sari de la India o un dirndl bávaro. A menudo se produce una dinámica especial, en la que surge la pregunta: ¿De dónde vengo? ¿Cuáles son mis raíces? Y empieza un intercambio de recuerdos e ideas.

En contacto inmediato con la tela

El siguiente paso es la pregunta: ¿A dónde quieres llegar? Los jóvenes empiezan a dibujar piezas de ropa. No necesitan instrucciones - todos saben dibujar bien. Les animo a no copiar los diseños de otros, ni tampoco las marcas de ropa existentes.

Los dibujos y los esbozos se presentan y se contemplan entre todos. Esto significa confrontarse con la propia idea de diseño antes de pasar la producción. El siguiente paso es la realización, el proceso de costura artesanal. Para ello los jóvenes suelen necesitar ayuda, por ejemplo en asuntos de cómo tratar la tela, o de planchar y coser de la manera correcta. En mi experiencia, el coser a mano da una experiencia más directa que el trabajar con una máquina de coser: puntada tras puntada, se avanza con el contacto inmediato con la tela. Frente a tales retos, hay que buscar la cooperación con los demás, por ejemplo la ayuda de las madres, las abuelas, pero también los padres.

Después de tres o cuatro días llega el momento de probarse las prendas -todas ellas piezas únicas. Se produce un ambiente de sensación de logro. Para los jóvenes es importante que puedan presentar sus productos a una audiencia. Es una motivación extra, que además les obliga a cuestionar sus planes originales y a hacer más esfuerzo.

En mi experiencia, los jóvenes no juzgan o cualifican a los demás, pero se asombran y maravillan mucho de los talentos de los demás. Esto genera mucho respeto mutuo. Se dan cuenta de que cada uno tiene su lado fuerte y débil. Surgen cuestiones de aceptación: ¿Cómo me encuentro conmigo mismo y con los demás? Ahora saben interpretar mejor cómo «funcionan» los compañeros. De esta manera los jóvenes se vuelven más independientes, se emancipan de muchas cosas que antes les han influenciado más o menos inconscientemente.

La ropa – objeto de meditación

Nos ponemos a reflexionar el origen de la prenda que llevamos puesta, en el sentido de uno de los ejercicios básicos de Rudolf Steiner: ¿Dónde se fabricó? ¿Bajo qué condiciones de trabajo? ¿Con qué técnicas? ¿Con qué tejidos? Además, se puede reflexionar sobre los hábitos de compra y sobre cómo uno se siente al ponerse una prenda de este o de aquel estilo, y qué sensación da el aplicar cambios en ella. Al final también podemos imaginarnos con qué ojos los otros miran lo que llevamos puesto. De esta manera puede producirse el efecto de que una prenda que antes fue una pieza anónima se convierta en un elemento que nos pertenece a nosotros y a nuestra manera de ser (especialmente si está hecha con nuestras propias manos).


Web: www.evagronbach.com