Ursula Jepsen

Ursula Jepsen

21 septiembre 2020 Sebastian Jüngel Visto 20 veces

La vida escribe historia. En el legado de Ursula Jepsen se encontró una foto en la que sale junto con su hija y su hijo, y a su derecha, Anna Samweber, ex asistente de Rudolf Steiner en Berlín.


Institutriz en la corte real

Nacida en Dresde (DE) en la familia Wackwitz en 1927, Ursula creció junto con tres hermanos mayores en Jena (DE), donde su padre trabajaba como arquitecto urbano. Después de la Segunda Guerra Mundial se formó como enfermera pediátrica en el Hospital Ibrahim. Desde allí su destino la llevó a la corte del rey Faruk en Egipto, donde fue tutora de dos niños.

El compromiso con su pareja, Ulrich Gutsch, que ya había conocido en Jena, fue decisivo para que concluyera prematuramente su estancia en Egipto y se trasladase a Berlín del Este, donde se casó con él. Fue su asistente en la única consulta médica antroposófica de la República Democrática Alemana, y responsable del cultivo de plantas medicinales, plantadas en medio de las ruinas. Coincidiendo con el nacimiento de su hijo, conoció la Antroposofía y la Comunidad de Cristianos.

Después de que su marido fundara una nueva familia, Ursula Gutsch también entró en una nueva relación. Nació su hija; y en la celebración del bautizo se hizo la foto anteriormente mencionada con su amiga Anna Samweber.

Para ganarse la vida, Ursula Gutsch cuidaba niños como madre de día en su apartamento. Retomó esta actividad en Jena, junto con el cuidado de su madre, de mucha edad. Su trabajo era muy apreciado y había una alta demanda, sobre todo por parte de artistas que preferían una educación privada para sus hijos, en lugar de la educación estatal socialista. Ursula Gutsch incluyó elementos de la Pedagogía Waldorf en su trabajo; asimismo permaneció vinculada a la Comunidad de Cristianos, con cuyo apoyo se llevó a cabo una amplia labor antroposófica durante la época de la RDA (‹Das Goetheanum› no. 44/2009).

Poco después de la unificación de Alemania, se casó de nuevo a la edad de 65 años. Empezó una amplia actividad de viajes: al Mar del Norte, al Goetheanum, y a EE.UU., donde su hija trabajó como euritmista en Spring Valley. Con su marido, coetáneo de ella, llegó a celebrar las bodas de plata.

Conexión con la naturaleza

Ursula Jepsen tocaba el violín desde la infancia, pintó con acuarelas durante su estadía en Berlín, cantó en varios coros, y hasta el final asistió —a veces con su hija— a representaciones de ópera así como a conciertos. Además, tenía gran aprecio y sentido de protección por cualquier brote que creciera en el huerto. Preparó platos con hojas de ortiga y aprovechó todo tipo de semillas para aderezar comidas y ensaladas. En cuestiones ecológicas estaba adelantada a su tiempo. Recicló el agua de la lavadora y muchos otros materiales, incluso los sobres de la revista ‹Das Goetheanum›.

Hasta su muerte, Ursula Jepsen estuvo activa y siempre de buen ánimo. Como anciana de 93 años siguió ganándose la admiración de todos por no abandonar en ningún momento el hábito del paseo de casi una hora a la Iglesia de la Comunidad de Cristianos.