Waldorf 100

Waldorf 100

25 septiembre 2019 Van James Visto 16 veces

También en Malasia se celebra ‹Waldorf 100› en las doce escuelas Waldorf e innumerables jardines de infancia. En la opinión pública se ha generado un ambiente de insatisfacción con el sistema escolar del país.


Un país de calor, alegría y colores. Malasia tiene 33 millones de habitantes. Situada en la península más meridional del continente euroasiático, está enclavada entre el Mar de China Meridional y el Mar de Andamán del Océano Índico. Es un país multicultural y multiétnico: el 60 por ciento de los malayos practican el Islam, el 20 por ciento son budistas y el 10 por ciento, cristianos. El 10 por ciento restante son hinduistas, taoístas, confucianos u otros. Como antigua colonia británica, Malasia tiene el inglés como segundo idioma después del malayo; gran parte de la población también habla chino.

Dado que la sociedad no confía en las reformas de los planes de estudio, hay muchas escuelas internacionales en las ciudades principales. Hay doce iniciativas Waldorf, algunas de ellas siguiendo el modelo de «home schooling» (educación en casa), jardines de infancia, así como un programa de formación de profesores con mentores procedentes del extranjero.

Un camino entre extremos

Kelip Kelip es la escuela Waldorf más grande en las afueras de la capital, Kuala Lumpur. Junto con otras siete escuelas, pertenece a la federación ‹Steiner Education Malaysia› (SEM). Las escuelas de la SEM celebran el ‹Waldorf 100› durante todo el año con alumnos, padres, profesores y público en general.

En una de las celebraciones de septiembre, uno de los monitores invitados resaltó la importancia del arte educativo en tiempos en los que muchas escuelas están promoviendo unilateralmente la ciencia, tecnología e ingeniería y las matemáticas. Especialmente en la era digital, no debemos perder de vista lo que significa ser humano y cómo el arte sirve de mediador crucial a este respecto. En el sentido más amplio de la palabra, el arte constituye el eje y el equilibrio entre el ser humano pensante y el ser humano en acción. La educación Waldorf ofrece el «arte del corazón» para un camino intermedio entre los extremos de la vida que a menudo nos dividen. Los profesores y los padres del movimiento Waldorf malayo están buscando este equilibrio en la educación, aunque sea sin reconocimiento oficial.