Rehabilitación de Herbert Witzenmann
En 1935, Ita Wegman y Elisabeth Vreede fueron relevadas de sus funciones en la Asamblea General, y un gran número de miembros fue expulsado.
33 años más tarde, el 14 de enero de 1968, la entonces Junta Directiva anunció unilateralmente la «Resolución acerca de los libros» en la hoja de noticias No. 7/1968. El único que no dio su apoyo a la resolución fue Herbert Witzenmann.
La «resolución acerca de los libros» se refiere a la decisión sobre la posibilidad de venta de libros de la entonces ‹Asociación para la administración de patrimonios› (hoy Editorial Rudolf Steiner) en el Goetheanum, aunque la Asamblea General de 1956 había rechazado la venta en el Goetheanum, por 1153 votos contra 47. En aquel entonces, bajo la dirección de Albert Steffen, se dio por entendido que los libros editados por la administración de patrimonios no podían venderse en el Goetheanum si los editores no podían comprometerse con la continuidad del espíritu del Congreso de Navidad 1922/23, por violar con tal actitud el principio de veracidad de una cultura de misterios a la altura de los tiempos.
La herida de Amfortas
En mi opinión, Herbert Witzenmann vio en esta violación de principios una herida de Amfortas producida en el ser espiritual Antroposofía, una herida que necesariamente tenía que desencadenar consecuencias muy graves. De hecho, las intenciones de Rudolf Steiner expresadas durante el Congreso de Navidad de 1922/23, de imprimir la edición completa (véase el párrafo 8 de los Principios y el Estatuto Fundacional) no se materializaron, lo que hizo que Herbert Witzenmann se preocupara por la protección de la obra de Rudolf Steiner. El relato de estos sucesos no puede ser un detalle insignificante de la historia de la Sociedad Antroposófica que a día de hoy no merezca mayor atención.
Herbert Witzenmann
Herbert Witzenmann (1905-1988) fue fabricante, autor de inventos patentados, economista, poeta, pianista, epistemólogo, autor de numerosos ensayos y libros, y miembro de la Junta Directiva del Goetheanum (1). Fue un defensor incondicional de la protección que la obra de Rudolf Steiner necesitaba entonces y sigue necesitando hoy en día. Su obra epistemológica se caracteriza por el hecho de que fue capaz de dar a sus escritos y conferencias la sustancialidad interior que protege el contenido altamente espiritual de la explotación intelectual y sentimental.
La historia
A lo largo de toda su vida, Herbert Witzenmann se dedicó a la intuición y la observación individualizada. Para la visión espiritual de Witzenmann, la «resolución acerca de los libros» puso en peligro la protección de la obra de Rudolf Steiner, una protección que hoy posiblemente tomamos demasiado a la ligera: «¡El 14 de enero de 1968 es una fecha de significado negativo para la historia mundial! ...] La llamada cuestión de los libros seguirá ligada a la cuestión de la presencia espiritual continuada de Rudolf Steiner entre sus discípulos y en el mundo actual, en tiempos en los que él ya no está físicamente entre nosotros.»
¿Cómo es nuestra actitud frente a la obra de Rudolf Steiner hoy? Esta es la pregunta decisiva que causó el conflicto de entonces. ¿Esta cuestión sigue siendo relevante hoy en día? ¿Cómo protegemos el trabajo de Rudolf Steiner hoy? La agitación y polémica en torno a la revista de Christan Clement y Hartmut Traub, ‹Steiner Studies›,, en la que también contribuyeron Jost Schieren y Wolf Ulrich Klünker, evidencia que 52 años después de 1968, la cuestión de la protección sigue siendo igualmente actual. Esta situación confirma los graves temores de Herbert Witzenmann con respecto a la protección de los bienes espirituales. ¿Cuál es la esencia de tal protección?
La resolución de 1968
La justificación de la «resolución acerca de los libros» dada en su momento por el entonces presidente Rudolf Grosse fue la siguiente: «Esta resolución nos permitirá liberar fuerzas que pueden ser utilizadas para el desarrollo ulterior de la Sociedad Antroposófica y especialmente para la realización de la Escuela Superior Libre.» (2)
Sin embargo el efecto fue un grave conflicto en el seno de la Sociedad Antroposófica, que duró hasta 1979, año en el que fracasó la moción de expulsar a Herbert Witzenmann de su cargo por la Asamblea General, después de que presentara un impresionante informe de rendición de cuentas.
En mayo de 1970, la Junta Directiva mayoritaria destituyó a Herbert Witzenmann de su cargo de dirección de la Sección de Ciencias Sociales, anunciando poco después en el boletín de noticias nº 3/1972 que Herbert Witzenmann estaba destituido de todos sus cargos en la Junta Directiva y la Escuela Superior. Pero eso no fue todo: en enero de 1972 la Junta Directiva imposibilitó que Witzenmann siguiera siendo el director de la Sección de los Jóvenes.
¿La cientificidad de la Antroposofía como nuestro futuro?
Medio siglo después, deberíamos darnos la oportunidad de curar las heridas causadas por el conflicto y dar una nueva forma a la integración de la corriente del conocimiento científico en la Sociedad Antroposófica. Es una tarea exigente que no puede lograrse de un día para otro. Porque con el exilio de Herbert Witzenmann, a mi ver, la naturaleza espiritual de la epistemología y cientificidad antroposófica se alejó clandestinamente del Goetheanum.
En mi opinión, el futuro de la Sociedad Antroposófica depende de esta recuperación. Porque el conflicto nos lleva a la pregunta de cómo podemos aprovechar la obra de Rudolf Steiner, cómo podemos hacerla nuestra y ser capaces de protegerla. En el contexto de la rehabilitación de Herbert Witzenmann, el proceso de asimilar la historia de la Sociedad Antroposófica nos permite visionar su forma futura. La realidad social sólo puede ser reformada si la recordación, la contemplación y la visión del espíritu forman una unidad. Herbert Witzenmann no necesita ser rehabilitado; en cambio la Sociedad Antroposófica de hoy tiene gran necesidad de rehabilitación.
Pido a la Junta Directiva que inicie junto con sus miembros la rehabilitación de Herbert Witzenmann. Con rehabilitación me refiero a la reintegración de su personalidad y su trabajo en la Sociedad Antroposófica, de la que fue excluido y exiliado «de facto», aunque no «de iure». La reintegración debe ir acompañada de un reconocimiento apropiado y amplio de los méritos de Herbert Witzenmann en pro de la continuidad espiritual del Congreso de Navidad de 1923/24 y de los impulsos para una forma social moderna de la Sociedad Antroposófica.
Replanteamiento fundamental
El 4 de febrero de 2020, la Junta Directiva se reunió con Eugen Meier en el Goetheanum y expresó su apoyo para su petición. Sin embargo no es suficiente un acto único o una resolución puntual de la Asamblea General; en el próximo período será necesario reconstruir y entender el conflicto del Vorstand, pero también la disputa subyacente sobre el patrimonio, y más allá de ello y con vistas al futuro, incluso replantear los diversos puntos de vista sobre la cuestión de la Escuela Superior y la ciencia espiritual. | En nombre del Consejo Ejecutivo del Goetheanum: Justus Wittich
1. Véase Ralf Sonnenberg: ‹Quo vadis, Escuela Superior Libre para la Ciencia del Espíritu? En torno a la publicación de una documentación de tres volúmenes sobre las actividades de Herbert Witzenmann en el Vorstand - un capítulo olvidado de la historia de la Sociedad Antroposófica›, publicado en ‹Die Drei› No. 1-2/2018
2. Reto Andrea Savoldelli: Las actividades de Herbert Witzenmann en el Vorstand del Goetheanum, Gideon-Spicker-Verein, Dornach 1992.
3. Véase anthroblog.anthroweb.info > Historia de la Sociedad Antroposófica y del movimiento antroposófico en el siglo XX (Zur Geschichte der anthroposophischen Gesellschaft und Bewegung im 20. Jahrhundert), 1971 > Der Staub von 20 Jahren