Hartmut Haupt

Hartmut Haupt

03 julio 2019 Sebastian Jüngel Visto 25 veces

Hartmut Haupt vivió el arte, la ciencia y la religión. Como persona altamente musical y con un oído absoluto para la música, la vida le llevó primero a la ciencia física y al seminario sacerdotal; solo después volvió a encontrar el camino a la música.


Una vida para el órgano

Hartmut Haupt nació en 1932 en Bonn (DE), como quinto hijo de padres músicos. La Toccata y la Fuga en re menor de Johann Sebastian Bach despertaron su profundo afecto por el órgano. Con el traslado de sus padres a Jena también se despertó su interés por la astronomía y la meteorología. En 1950 inició sus estudios en ambos campos científicos. Viéndose con la imposibilidad de conseguir satisfacción para su interés, cambió a la física y obtuvo su doctorado.

A través de su primer matrimonio conoció la Antroposofía, que en la antigua República Democrática Alemana (RDA) sólo podía vivir bajo el paraguas de la Comunidad de Cristianos. Este fue un punto de inflexión en su vida. Renunció a su puesto en la empresa Jenapharm para estudiar en el seminario de la Comunidad de Cristianos. Poco antes de graduarse, el padre de familia regresó a Jenapharm.

A lo largo de los años mantuvo un gran amor por la música. Cada día antes de comenzar la jornada, solía tocar el órgano a las 5:30 de la mañana. Así se convirtió en el organista de la iglesia de la parroquia de Jena durante un año.

En 1975, Hartmut Haupt trabajó en la conservación de monumentos históricos y como organista, en ambos ámbitos como autónomo, cosa inusual en la RDA. Inspeccionó numerosos órganos en Turingia e hizo todo lo posible para conseguir su restauración. Sus grabaciones en CD fueron una contribución más al cuidado de la vida cultural de Turingia. En la época de la RDA viajó a Suiza, Rusia y los Estados Unidos. Su hogar musical fue la Casa de los Ciudadanos (Volkshaus) de Jena, en la que hizo instalar un nuevo órgano. Con 4.800 tubos es el órgano de concierto más grande de Turingia. Hartmut Haupt dirigió un círculo de lectura antroposófica y más tarde se hizo lector en Jena. En 1988, junto con el sacerdote Hartwig Knabe, invitó al Elenco del Goetheanum con el segundo Drama Misterio de Rudolf Steiner. Con la participación de los artistas de la palabra que se habían formado en la RDA, se realizaron cinco funciones con un total de 600 visitantes procedentes de toda la RDA.

Después del cambio político de 1989, la Sociedad Antroposófica volvió a ser una asociación permitida por el Estado. Hartmut Haupt se puso en contacto con Virginia Sease, la entonces directora de la Sección de Artes de la Palabra y de la Música del Goetheanum. Al visitarle en Jena, ella también conoció los órganos de Turingia. A raíz de esta conexión, Hartmut Haupt ejerció de co-asesor para el cuidado del órgano de la Sala Principal del Goetheanum, en la que daba conciertos de vez en cuando.

Compromiso social

Hartmut Haupt trabajó activamente en una fundación infantil de Jena y en una iniciativa para la construcción de un hospital comunitario. Una y otra vez defendía valientemente en público a la Sociedad Antroposófica y sus objetivos.

Hasta el día en que murió siguió tocando en su piano de cola Bechstein afinado a 432 Hertz. Elke Jakobeit, sacerdotisa de la Comunidad de Cristianos de Jena, caracterizó los últimos años de Hartmut Haupt como sigue: «Al final él fue como un tono que se iba desvaneciendo en pianissimo, pero cobrando cada vez más intensidad.»


Fuentes Barbara Haupt, Elke Jacobeit, Michael Kurtz, Virginia Sease, el diario ‹Ost-Thüringer Zeitung› del 5 de junio de 2019